La panadería de Eva y Jaume es un negocio centenario de varias generaciones.

“No se puede cobrar lo mismo por algo que te ha costado muy poco producir, y en cantidades industriales, que por otra cosa que ha necesitado mucho más tiempo y de la cual se ha producido menos cantidad.»

“Mis abuelos ya aprendieron el oficio de sus antepasados y mis padres de mis abuelos, de la misma manera que mi marido de mi padre”, explica Eva. El negocio nunca ha tenido problemas porque, aunque es cierto que los tiempos han cambiado y la gente del barrio también, tienen una clientela muy fiel.

Aparte de la calidad del pan y la elaboración artesanal, este horno destaca por el trato con los clientes. De hecho, el concepto cliente–vendedor se encuentra totalmente difuso gracias a la calidez que rodea el entorno. Incluso los hay que cuando abren la puerta Eva ya les pone la barra dentro de la bolsa. Por más que el monopolio de las grandes empresas gane terreno, estos pequeños detalles atrapan al consumidor y hacen que muchos sigan comprando en el horno de toda la vida.

El principal problema al que se enfrentan Eva y Jaume, aparte de la competencia del pan industrial, es que nadie quiere continuar con el negocio familiar. “Si mis hijos hubieran querido continuar, tendríamos oportunidades para hacer muchas cosas, pero han querido estudiar. Han visto la vida que hemos llevado su padre y yo, que, claro, prácticamente no los hemos disfrutado y no quieren eso “, explica Eva.

Es triste pensar que estas pequeñas tiendas de gran tradición y recorrido, con el tiempo, acabarán desapareciendo, sea por la competencia o por otros factores. De hecho, tener una panadería es un negocio muy sacrificado ya que, aunque la tienda esté cerrada al público, los bares y restaurantes no cierran y, puertas adentro, la producción de pan no cesa casi nunca. Por otra parte, sin embargo, tal y como afirma Eva, si te gusta el trabajo tienes un beneficio asegurado porque prácticamente todo el mundo come pan.

Artesano vs Industrial

El pan artesanal no puede competir con las grandes cantidades de la elaboración industrial. Se elabora con ingredientes naturales –Harina, agua, sal y levadura o masa madre–, mientras que el pan industrial se suele hacer con productos químicos que aceleran la fermentación y, por tanto, todo el proceso.El tiempo completo de elaboración del pan artesanal es de unas seis horas, y el tiempo que se necesita para los panes prefabricados que venden en la mayoría de supermercados no se puede ni comparar.

Para acelerar el tiempo de producción, aparte de usar productos químicos y aditivos, no utilizan masa madre (un conjunto de agua, harina, levadura y otras bacterias que hacen posible la fermentación que necesita dos horas de reposo) hacen la fermentación en minutos.

 

 

Por Paula Antón, Jesús Jiménez i Mercè Marín.Un proyecto de Elisava

Mireia Baró
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