castellers_peterLa masa humana, caótico magma bullente, se ensambló de pronto en una piña cerrada y perfecta. De ella fue creciendo un fuste etéreo, ojival, un esbelto encaje de blanco algodón y rojo sangre. Recorría la columna una sinfonía de latidos, pero un único estremecimiento. El enxaneta acometió el ascenso, y el pueblo todo lo acompañó suspendido el aliento. Aferrándose a piernas, espaldas…, sintiendo los músculos tensarse bajo la ropa, vencía el vértigo a cada palmo, tanteando el temblor del esfuerzo y la zozobra. Más aún que el impulso para alzarse, la proeza fue desprenderse piso a piso del reconfortante abrazo de otro cuerpo, pero no hay crecimiento sin despego. Sobre los hombros contraídos de los últimos castellers afirmó al fin sus pies el enxaneta y, cuando alzó el brazo victorioso, todo el pueblo se fundió en un clamor al sentir que, sustentado en las espaldas de sus mayores, un brote nuevo lo había elevado aún más alto.

Txemi Aramburu (Bilbao)

Imatge de Peter Morovic @pezike

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Després d'una àmplia experiència en el món de l'ensenyament, actualment és a la direcció de la revista Ciutat Nova.

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