Las personas que nos solicitan acompañamiento psicológico lo primero que suelen manifestar es la dificultad que tienen para gestionar de forma sana sus emociones.

Es evidente que las emociones positivas no generan conflicto. Experimentar alegría, paz, serenidad, confianza, sentirse escuchado, comprendido, valorado, amado es tan gratificante que nadie se plantea ir al psicólogo por el hecho de sentirse bien…

Muy diferente es el caso cuando una persona está llena de sentimientos de culpa, de miedo, de envidia, de celos, o cuando pierde la motivación y el sentido de la vida, cuando la angustia no le deja vivir en paz, cuando la depresión comienza a instalarse en la mente y en el corazón. Entonces, ese malestar emocional se soporta hasta un límite de sufrimiento, a partir del cual algunos se plantean pedir ayuda psicológica.

La experiencia clínica nos demuestra que gran parte del sufrimiento humano es consecuencia de una gestión insana de las emociones. Nos referimos, de inmediato, a la vivencia de emociones negativas: miedo, ira, orgullo, deseo, culpa, sufrimiento, afecciones, sentimiento de incapacidad, baja autoestima, la sensación de no sentirse amado, valorado, reconocido, merecedor.

La cuestión práctica  es ésta, que la vivencia no surge de la nada sino que se estructura alrededor de un gestor específico: la mente bajo el control del ego. Por eso, podemos hablar de ego-mente.

El ego es el pequeño yo, que pone en marcha los mecanismos de protección que cree necesarios para sobrevivir, aprovechando la capacidad de pensar, sentir, razonar, anticipar, decidir, ser consciente. Cuando la mente es gestionada por el ego, todas estas facultades quedan sujetas a sus percepciones limitadoras.

El ego, por su propia naturaleza, tiene una visión de la realidad totalmente deformada, debido a que proyecta sobre la realidad la percepción que se fabrica.

Aunque llegamos a este mundo con una inocencia intacta, genuina, poco a poco, porque confiamos en las figuras paternas que nos aman, nos creemos lo que nos dicen. La buena intención de los padres existe, pero la realidad es que no todo termina haciéndonos bien; sencillamente, porque el ego de los padres – a pesar de su buena voluntad- proyecta sobre nuestra inocencia infantil mensajes, creencias, programas, más propios del ego que del SER.

Las creencias que aceptamos inocentemente comienzan a producir reacciones de malestar, de angustia y de sufrimiento. Es a partir de estas emociones negativas cuando el ego del niño pone en marcha mecanismos de defensa. El instinto del niño percibe que, si complace a los padres es premiado mientras que, si los defrauda, se enfadan y lo castigan. Para evitarlo, aprende a complacerlos, aunque sea negando su más genuino sentimiento. Es así como aprendemos a disimular y a mentir, para evitar un enojo o un castigo. Esta parte del niño, que aprende a salirse como sea de las situaciones angustiosas, es el yo deformado, que denominamos ego porque centra las dinámicas de comprensión en sí mismo, sin tener en cuenta los auténticos valores…

De esta manera, sin darnos cuenta, vamos cediendo la gestión de nuestras emociones al ego, y los otros se convierten en el objeto de nuestras proyecciones, que son como dardos que hieren al otro antes de que el otro nos hiera.

Ya tenemos activado el mecanismo del ego, desde el momento en que el yo es obligado a protegerse de la hostilidad de un entorno más o menos egocéntrico, insano y neurótico.

El ego se desconecta del presente, vive concentrado en el pasado,  anticipa un futuro catastrófico y genera emociones negativas. En definitiva, el ego se habitúa a vivir en la dualidad entre el pasado y el futuro, lo que significa vivir en la falsedad…

La naturaleza del SER, en cambio, es vivir en la Verdad de la  No Dualidad.

Para abandonar la Dualidad, necesitamos conocer y entender bien el ego, a fin de cambiar su gestión por la del Espíritu. Por eso, hacemos una descripción resumida de las características del ego.

  1. EL EGO ES FRUTO DE LA DESCONEXIÓN. Es un falso substituto del SER con el que Dios nos ha creado. Dios no crea ningún SER tarado, sino más bien a imagen y semejanza suya.
  2. EL EGO ESTÁ ATRAPADO EN SU PROPIO JUEGO NEURÓTICO DE REIVINDICACIÓN EGOCÉNTRICA. Reivindicar es propio del ego, pero sus reivindicaciones son, por naturaleza, egocéntricas…
  3. EL EGO ES UN SISTEMA DE PENSAMIENTO DEMENTE. Dedica toda su acción a luchar para sobrevivir. No hay paz donde el ego actúa.
  4. EL EGO ES ASTUTO. El ego dispone de innumerables estratagemas a fin de sobrevivir: algunas groseras, otras obvias, otras, sutiles y ocultas.
  5. EL EGO ES ORIGEN Y OBJETO DE SUS PROPIOS ESFUERZOS. Dedicado totalmente a sí mismo, está fuertemente condicionado por el sentimentalismo, por los sentimientos humanos, fracasos, éxitos y pérdidas, victorias y tragedias. De todo ello, extrae su fuerza.
  6. EL EGO ES UN SEDUCTOR VORAZ. Nos anclamos en él debido a los años de íntima familiaridad, tanto que nos hace creer que es crucial para nuestra supervivencia. Quien no se lo cuestiona, termina ahogado en sus posicionamientos.
  7. EL EGO ES TENAZ. “A medida que nos acercamos al descubrimiento de la fuente de la tenacidad del ego, hacemos el descubrimiento, sorprendentemente crítico, de que estamos enamorados de nosotros”. (Hawkins) Otra Razón de la tenacidad del ego es su miedo a Dios.
  8. EL EGO SE RESISTE A MARCHARSE. Su principal característica es la resistencia. El ego no quiere cambiar ni que lo cambien, a pesar de sus sufrimientos, sus miedos y sus lamentables desgracias.
  9. EL EGO QUIERE TENER SIEMPRE “RAZÓN”. Se aferra a tener “razón” a cualquier precio, y guarda celosamente sus amadas creencias. Éste es su objetivo básico. De aquí viene la obsesión por sus posicionamientos.
  10. EL EGO SE PROTEGE MEDIANTE LA NEGACIÓN Y LA PROYECCIÓN. Primero, niega los hechos dolorosos. Por eso, termina proyectando su dolor sobre los otros.
  11. EL EGO ES UN ESTADO DE CONSCIENCIA DORMIDA, CONTRARIA AL ESTADO DE CONSCIENCIA DESPIERTA DEL ESPÍRITU. El ego es en sí mismo una contradicciónó. Dado que teme el gozo del Espíritu, desde el ego no puedes hacer nada para salvarte o para salvar a los otros. El Espíritu salva.
  12. EL EGO ES ORGULLOSO. Los mansos heredarán la tierra, porque la humildad los desidentifica de sus egos…
  13. EL EGO TEME A LA VERDAD Y A LA LUZ. La luz no puede filtrarse a través de los muros que el ego levanta para obstruir su paso. Sólo el Espíritu puede hacer luz en la obscuridad. El Espíritu dice: Yo te dirigiré hacia allí donde puedas ser verdaderamente servicial, y a quien pueda seguir mi dirección a través tuyo.
  14. EL EGO ES UN ENFERMO A QUIEN HEMOS DE TRATAR CON SABIDURÍA Y ASTUCIA. ¿Cómo? Conociéndolo, a fin de abrir el camino a la desidentificación, la aceptación y el progreso espiritual… Parece una paradoja, pero es por la vía de la aceptación como podremos dejar que se vaya.
  15. EL EGO VIVE ENCERRADO EN LA BURBUJA DE SÍ MISMO. La gente tiene miedo de ser honesta con sí misma y tiende a proyectar lo peor del ego en los otros y en Dios. El orgullo, la ira, el deseo, el miedo, la culpa, etc., son todos ellos atributos del ego y no de Dios.
  16. LA ENERGIA PREDOMINANTEMENTE NEGATIVA RADICA EN EL POSICIONAMIENTO CIEGO DEL EGO. Quien se guía por el ego es un ciego que guía a otro ciego.
  17. EL EGO NO EXPERIMENTA EL MUNDO, SINO SÓLO SUS PROPIAS PERCEPCIONES DEL MUNDO. El ego no ve al otro, sino la percepción que tiene del otro y de cómo quiere que el otro sea…

Pautas de reflexión y de actuación.

  1. ¿Eres consciente de que el ego es el gestor de tus emociones negativas?
  2. Si tienes alguna duda al respecto, observa los momentos de angustia, ansiedad, rabia, miedo, dolor, falta de paz…
  3. Un buen trabajo que puedes hacer es seleccionar las tres características del ego con las que te sientes más identificado…
  4. Si quieres descubrir el grado de falsedad en que vives, date cuenta de la emoción negativa que más predomina en ti.
  5. Cuanto más vivas sentimientos de amor, paz y gozo, más experimentarás los frutos de vivir en la Verdad. Ten en cuenta que tendrás que irte desprendiendo de los posicionamientos del ego. ¿Estás dispuesto?

Artículo publicado en la revista Ciutat Nova 165 de junio/julio de 2016

Otros artículos de la serie sobre Crecimiento Emocional, de Joan María Bovet publicados en Ciutat Nova

  1. Psicología de las emociones
  2. El anhelo de plenitud frustrado
  3. De las emociones negativas al amor incondicional
  4. El ego, gestor de las emociones negativas, nos mantiene en la falsedad
  5. Mapa de los niveles de conciencia
  6. Evolución espiritual
  7. Círculos de evolución de la conciencia
  8. Resistencias del ego
  9. Desmantelemos el ego

Acerca del autor

Psicòleg clínic en Centre Gestalt-Fis | Más artículos

Especialista en Psicología Clínica
Director del Centre de Psicologia Clínica i Fisioteràpia, Gestalt-Fis, Família i Salut
Trabaja en los niveles de conciencia y evolución espiritual del Dr. David Hawkins.
Imparte cursos de Formación sobre el Mapa de la Conciencia y acompaña procesos de evolución espiritual.

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