Ariana me recibe en su casa, invitándome a descubrir el sitio donde confluye su vida cotidiana y también la artística. Esa misma vida que ha acabado convirtiéndose en Evoéh, un proyecto musical muy especial al que ella pone la voz. Antes de empezar a charlar me ofrece un té, nos sentamos y entre risas y sorbos, descubro la fantástica persona que se esconde detrás de la cantante.

 

¿Se nace cantando?

A mí la vida me ha conducido al canto. Yo crecí en un pueblo de menos de 100 habitantes, en un entorno donde cantar era muy normal. Mi madre cantaba todo el tiempo estando por casa. Cantar era una parte natural de mi día a día, cantar por cantar… Sólo se trataba de cantar una nota detrás de la otra. El canto formaba parte de mí.

¿Cómo llegaste a convertir el cantar en tu manera de ganarte la vida?

Yo comencé como protésico dental pero siempre tarareaba mientras hacía mis dientes. (Se ríe y me contagia) La pareja de una amiga tenía un grupo de rock y me invitaron para hacer una audición. Ellos siempre me decían: ¡deja ya los dientes y estudia canto! (Vuelve a reír) Lo del grupo de rock no prosperó pero comencé a estudiar canto y se me abrió el mundo.

¿Y qué tal fue?

Fue el comienzo de mi “infierno reglado”, comenzaron los complejos, las comparaciones. Ya no era hacer lo que yo quería sino lo que tocaba. Había que hacer las cosas de una determinada manera, entraba el intelecto en el canto. Una vez se pasa ese bache es cuando te enriqueces porque aprendes la técnica.

¿Cómo sigue la historia?

Aparece Jesús, que trabajaba y estudiaba en la misma escuela que yo. Comenzamos a tocar en la calle, en el Gótico, con nuestro carnet. Entonces descubrimos que teníamos bastantes cosas en común: nos gustaban las canciones populares, las andaluzas. Nos dimos cuenta que ese género de música se había hecho por cantaor o cantaora y en óperas, pero nosotros queríamos hacer algo diferente… A ninguno nos nacía escribir letras y entonces descubrimos las poesías.

Y entonces nace Evoéh, ¿Qué es y qué hace?
Evoéh es un proyecto artístico vivo que se basa en letras, melodías e inicios musicales tradicionales, que, por ejemplo, cantaba un pastor en algún lugar. Evoéh aborda varios géneros diferentes y los reinventa convirtiéndolos en proyectos diferentes y únicos, ya que a cada proyecto le añadimos cuerdas o una bailarina, por ejemplo.

¿Y por qué el nombre de Evoéh?

Necesitábamos un nombre impersonal, queríamos un sonido, nos gustaba el sonido de la E. Evoéh es un canto de alabanza, de la alegría que encontramos en las raíces musicales europeas.

Después de hacer el recorrido profesional paremos en lo personal, ¿cómo estas ahora mismo?

Estoy disfrutando de lo que hago porque me ha costado mucho esfuerzo llegar hasta aquí. Escucharme a mí misma cantar a veces se me hace difícil, recién ahora puedo oírme y decir: vale, no está mal.

Ser la voz del grupo, ¿cómo lo llevas?

A mí lo que me ha ayudado mucho es verme y sentirme como un canal, porque la música para mí está muy por encima. Ser un canal me hace más fuerte, en el sentido de creérmelo de verdad, porque tú tienes que creértelo y creer también en lo que haces para que cuando lo muestres llegues a quienes te escuchan. Si el público percibe que no te lo crees, la magia se desvanece.

¿Tiene ego quien canta?

Quien canta tiene su toque de excentricidad porque en el momento que te subes a un escenario cambias el chip y eres un comunicador. El aplauso se convierte en parte de lo que recibes y eso a veces va ligado a la vanidad. Por eso te tiene que gustar lo que haces y sentir este pequeño ego, sino no lo mostrarías.

¿Tomas muchas referencias?

Juegas con el complejo, siempre quieres ser mejor con respecto a ti mismo. Si que puedes tener referencias pero al final es algo que siempre tiene que ver contigo.

¿Y qué tiene que tener un intérprete para que te llegue?

Primero me tiene que llegar la música que hace, más que ella o él mismos. Cuando un intérprete, de alguna manera, antepone su personalidad a la música que hace, no me llega, pero esto es muy subjetivo y personal. Tiene que ver con ser ese canal que comentaba antes. La música no nos pertenece, es un regalo, nosotros somos los canales que la traemos. La música es mucho más que cantar y tocar. La música es un conjunto de muchas cosas.


Un color: Verde en todas sus gamas
Una palabra: Amor
Un lugar: Mi pueblo, el río, la vista de la sierra desde la casa de mis padres
Un momento: Columpiarme debajo un manzano delante de una granja
Una canción: Milonga del moro judío, de Jorge Drexler

Raquel Banchio
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