Gestionar bien la frustración, reaccionar positivamente ante la adversidad, es lo que caracteriza y diferencia a la persona humanamente madura de la persona con un control emocional débil. La vida está llena de situaciones desagradables que generan malestar. La persona con una salud mental robusta sufre la adversidad como todo el mundo, pero la convierte en oportunidad de madurar como persona, buscando serenamente las soluciones necesarias a cada problema. Y lo que es insuperable o irresoluble, trata de asumirlo como una limitación.

A la persona con salud mental débil, las contrariedades le ocasionan un verdadero drama, deviene irritable, malhumorada, y lo que es peor, puede contagiarlo a quien tiene a su alrededor. Su desequilibrio acaba afectando también a las relaciones. No puede afrontar la adversidad, y la acaba ahogando. Le invade el sentimiento de ser una persona desgraciada, y cada vez está más convencida de que la culpa de todo lo que le pasa la tienen los demás.

Sin embargo, es frecuente que algunas de estas situaciones tengan su origen en un mal control del deseo. Lo que deseamos, si está fuera de nuestro alcance, nos provoca una situación de desequilibrio permanente, porque deseamos lo que no tenemos, y el marco de lo que tenemos, no lo deseamos.

Superar esta situación, implica ser realistas y tener los pies en el suelo. No desear lo que no se tiene, ni se puede tener, sino más bien disfrutar de lo que se tiene. Pero para dar este paso, es necesario limpiar la mente y el corazón para tener el deseo bajo control.

Cuando la persona es capaz de dar este paso, se sitúa en el camino de mejorar su salud mental y emocional. De recuperar su equilibrio y superar algunas debilidades. Entonces, las relaciones humanas pueden fluir de forma positiva, recuperando la sana ambición de mejorar nuestra capacidad de empatía para conocer y acoger mejor a los demás.

La prueba de fuego de nuestra empatía se sitúa en nuestra capacidad de tratar a aquellas personas que piensan diferente de nosotros. Posiblemente sea allí donde podremos evaluar con más claridad, cómo están nuestras ‘neuras’ y nuestra salud mental y emocional.

Acerca del autor

Licenciado en Ciencias Químicas, Master en Astronomía, casado con Blanca, dos hijos, cuatro nietos, colaborador habitual de Ràdio Estel, de Ciutat Nova y de CAT-Diàleg. Asesor ocasional de la Eurocámara en temas de medio ambiente.

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