Gina es bióloga especialista en fertilidad femenina. Me espera con una humeante taza de té en su consulta de la calle Balmes. Me espera, además, con sonrisa y simpatía, con alegría, con energía. Me contagia y charlando con ella me alegro de que exista, de que un buen día se haya enamorado de su especialidad y así poder ayudar a tantas mujeres en el camino de ser madres. Aquí la charla con una científica entusiasta y realista a partes iguales.

¿Quién es Gina?

De pequeña decía que yo era una Gina. Ahora Gina es una amalgama de emociones, de momentos y de vida. Estoy contenta de la Gina que soy.

¿Cómo fue el camino académico?

Acabé la carrera en plena crisis económica y el primer máster también lo acabé en plena crisis. El tercer máster, pues también, siempre en crisis.

Y actualmente creo que nuestra generación, de los 30 y pico, vamos un poco a vuelta perdida. Somos hijos de padres que quizá no estaban en entorno universitario. No tenemos ese espacio previo. Tenemos la sensación de que nuestra generación fue saltada.

¿La ciencia, cómo está?

La ciencia, ¡pobre ciencia! Gracias a Dios las universidades investigan mucho, hay fondos europeos y hay muchas asociaciones que recaudan para hacer investigaciones, pero es a nivel privado. A nivel público la ciencia no está interesando mucho. No obstante, a pesar de todo, se está avanzando y hay muchas puertas abiertas. Creo, también, que tenemos el problema de que nos creemos que sabemos mucho, pero en la medida que vas aprendiendo te das cuenta que sabes muy poco. Hay tantas cosas para descubrir, tantas áreas para investigar.

¿Siempre tuviste claro que estarías en este campo de la ciencia?

Yo pensaba que iba para genetista, pero hice unas prácticas en reproducción asistida y me enamoré de la fertilidad.

Pero eran prácticas y después comencé a trabajar en otro sitio, que no tenía nada que ver con la reproducción.

Finalmente entraste en el mercado, ¿no?

Si, trabajé en un gran laboratorio haciendo algo que no tenía nada que ver con lo que había estudiado, pero fue importante porque aprendí a trabajar, y es importante aprender a trabajar. Me gustaba lo que hacía, estaba contenta, pero no era lo mío, pasaban los años y sentía que no estaba aquí para esto.

El momento importante fue cuando me planteé dejar lo que estaba haciendo para buscar mi camino, en torno a la mujer, a la fertilidad, al conocimiento del ciclo menstrual y facilitar así la concepción, que es lo que de verdad me enamora.

Y entonces… ¿cuál fue la pregunta clave que te sirvió de trampolín?

¿Qué puedo hacer para mejorar esta situación?, ¿qué espero yo de mí?

No sé de dónde saqué las fuerzas para dejarlo todo, comenzando por mi trabajo y volver a estudiar todo lo referido a la mujer, la fertilidad, los ciclos menstruales.

E ir más allá…

Quería saber más.  ¿Qué se podía hacer más allá del laboratorio?

Me fui a un congreso a Londres y allí conocí el masaje de fertilidad. Porque yo me apunté a todo lo raro, a todo lo que no me sonaba de nada. Cuando estás descubriendo tienes que apuntarte a todo lo raro. Quedé sorprendida, porque con estos masajes podía ayudar mucho a la mujer a conectarse con su propio cuerpo, a entender su ciclo. Al cabo de unos meses fui a formarme allí y traje la técnica para Barcelona. Y aquí estoy desde hace dos años con Befertil y Masaje de Fertilidad.

¿Y qué tal va?

Los resultados están siendo muy buenos. El masaje de fertilidad se utiliza para todos los temas de fertilidad de la mujer. Desde mujeres que pueden tener mucho dolor menstrual, mujeres que no reglan, mujeres que están entrando en la menopausia. Pero yo lo enfoco a la fertilidad como tal porque es lo que realmente me enamora y apasiona.

¿Qué me cuentas sobre la mujer de hoy?

La mujer actual es una mujer estresada. Es una mujer muy autoexigente, tanto que cuando no surge el embarazo no lo entiende, y cuando comenzamos a hacer cambios en su dieta en estimular la zona de la pelvis se asombran de sentir diferente su cuerpo, de notar incluso cuando ovulan.

Somos la primer generación en toda la historia de la humanidad que sabemos más de anticoncepción que de fertilidad. Esto no había pasado nunca. Entonces llega un momento que queremos quedar embarazadas y estamos perdidísimas, no entendemos nuestro cuerpo. Hablamos muy poco entre nosotras sobre nuestros ciclos.

Cuando le pregunto a las mujeres sobre sus menstruaciones me responden como si fuera una cosa evidente, como si todas fuesen iguales. Pero no es así, la regla de cada mujer es particular y diferente una de otra. Y esto no lo investigamos suficiente.

¿Es para tanto?

Si coges ahora a mismo a cualquier mujer que pasa por la calle y le preguntas 5 métodos anticonceptivos te los dirá sin problemas, pero a la hora de enumerar 5 puntos importantes sobre fertilidad ya tardará algo más.

De la fertilidad no se habla, hay muy pocos grupos que hablen de la fertilidad. Tendría que ser más amplio, las mujeres que no quedan embarazadas están muy solas.

¿Me das 5 tips para facilitar la concepción?

– Revisar qué se está comiendo. No todos los suplementos valen igual para todas. Somos todas diferentes y es maravilloso que así sea.

– Buscar una buena salud de la pelvis, no olvidarnos del riego de la zona de la pelvis.

– Potenciar los orgasmos. Muchas mujeres que están buscando quedar embarazadas entran en la dinámica de: «¡vamos rápido que me tengo que ir!»

O si no: «venga, rápido, ¡que la aplicación me dice que estoy ovulando ya!, ¡ahora!»

Esto destruye coitos inmediatamente. ¡Vamos a disfrutar de la sexualidad!

– No nos olvidemos de nuestros compañeros, los hombres. Las mujeres tenemos una facilidad increíble de cargarnos toda la responsabilidad nosotras llegando a pensar: No me estoy embarazando, ¿Qué me está pasando?  y ojo, el embarazo es algo de dos.

– Basta ya de criticarnos a nosotras y a nuestros cuerpos, basta ya de enviarnos frases negativas.

Invito a toda mujer a que se envíe un mensaje positivo: mira que bien que estoy, mira que bien funciono. Y esto es cultural, no hay ningún gen  que nos diga: automachácate.

La parte más fascinante y humana es la parte de la mujer, hoy en día estamos desconectadas de nuestro cuerpo, debemos hablar más de fertilidad y menos de anticoncepción.

La vida es un milagro…

La vida es un milagro, del cual sabemos cuatro cosas de cómo se forma y cuatro ideas sobre cómo ayudar para que pueda surgir vida. Pero hay cosas que son asombrosísimas.

El espermatozoide, por ejemplo, es la única célula del cuerpo humano que puede vivir en un cuerpo ajeno de tres a cinco días… ¡Y esos milagros ni te los planteas! Y además… ¿Cómo puede una célula tan pequeña subir a través de nuestras trompas hasta donde está el óvulo?

¡Que mérito tiene!

Y cuando la vida no llega… ¿deberíamos hablar más del aborto espontáneo?

Gran tema y gran tabú. El aborto es un proceso que es bastante habitual en el ser humano, pero como no hablamos y es muy traumatizante, lo dejamos allí enterrado y que nos siga perturbando. Tenemos que hablar más de los abortos, de los tipos de abortos, de qué le pasa a la mujer, y cómo se recupera después de un aborto espontáneo.

Cómo podemos acompañar a las mujeres que están pasando por esto?

Pues mucho amor, mucho amor, y preguntándole.

¿Tú quieres que hablemos de esto? Siempre desde el respeto y el amor. Con eso se construye todo.


Cómo pasar a «encarar» tu proyecto

by Gina

– Un poquito de inconsciencia para dejar tu sueldo y tu seguridad laboral

– Tozudez y también aceptar que todo el mundo opine.  Paciencia en este aspecto

Lo que se ha de cambiar. Cuando emprendes te encuentras en un problemón de gestiones, tasas y demás cuestiones administrativas. Tú no sabes de que va y te pasas unos meses que no entiendes lo que estás haciendo. Yo soy bióloga y no tengo idea de todo eso. Sería importante que, ya desde la universidad, donde a veces nos sobran ciertos contenidos, se enseñasen estos otros que te encontrarás luego y que tendrás que aprender a marcha forzada sin entenderlos.

Sintiéndote muy insegura, porque, evidentemente, estas cosas son importantes y pueden jorobarte seriamente todo tu proyecto.

Es importante saber leer una nómina, un BOE, porque luego te influye en tu día a día y te frustra no saber eso. Yo pensaba: soy bióloga y ahora mismo no estoy haciendo nada de lo mío. He de contratar profesionales y no sé valorar si realmente son los adecuados para lo que necesito, por qué no entiendo nada de cuestiones legales y administrativas básicas para formar un proyecto, una empresa, para «emprender».

En definitiva sales de un doctorado y no sabes leer una nómina o hacer una factura. Esto no debería pasar, y son problemas que se te irán presentando cuando emprendas.

Acerca del autor

Fotógrafa a Raquel Banchio Fotografía Vivencial | Web

Fotógrafa Vivencial desde 2014. Colabora en Ciutat Nova con la sección de Historias Vivas y la imagen visual de la revista.

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