Hacía limpieza de un cajón y me aparece una revista antigua de hacía algunos años. Antes de tirarla, la hojeo y encuentro un artículo, un hecho insólito. Un matrimonio invita a pasar una semana en su casa, en el Empordà, a los dos asesinos de su hijo.
¡Ostras, qué fuerte! Lees una cosa como esta y te quedas estupefacto. En un mundo en el que impera el odio, la violencia, la venganza… te encuentras con un hecho como éste y te das cuenta de que hay personas con una generosidad de espíritu increíble. Una generosidad que incluye perdonar a aquellos que nos han hecho daño. En este caso, un mal irreparable como es la muerte de un hijo. Pero leyendo esta narración, sientes la necesidad de cerrar los ojos, imaginarte aquel matrimonio mayor, acogiendo a estos dos hombres, con el corazón limpio, sin rencor ni resentimientos. Como dice uno de los dos en esta entrevista, fueron tratados con gran atención y delicadeza.
Los dos formaban parte del ejército represor de Pinochet. Decía uno de ellos que, la estancia en casa de aquel matrimonio fue una experiencia tan fuerte, que cambió por completo su vida; para él hubo un antes y un después. Actualmente ya no sería capaz de cometer las barbaridades que realizaba habitualmente. Los dos hombres, ponían de relieve que los padres nunca les hicieron preguntas que pudiesen resultar molestas. Por toda esta vivencia quedaron tan impactados que decidieron cambiar de trabajo.
El hijo asesinado de este matrimonio, el sacerdote Joan Alsina, forma parte de una larga lista de personas asesinadas por defender los derechos de todo el mundo, especialmente de los más pobres y débiles. Con Joan Alsina, podríamos añadir también Lluís Espinal, Ignacio Ellacuría y compañeros, los arzobispos Monseñor Romero y Gerardi, Martin Luther King, Gandhi y muchos otros, asesinados por ser defensores incansables del pueblo sencillo, demasiadas veces masacrado y pisoteado. Actuaban desde el convencimiento profundo de que todos los hombres deben ser respetados por el solo hecho de ser personas. Desde este espacio, nuestro homenaje a todos aquellos que han luchado y a los que aún continúan haciéndolo hasta las últimas consecuencias, por un mundo más justo y más humano.
Acerca del autor
Licenciado en Ciencias Químicas, Master en Astronomía, casado con Blanca, dos hijos, cuatro nietos, colaborador habitual de Ràdio Estel, de Ciutat Nova y de CAT-Diàleg. Asesor ocasional de la Eurocámara en temas de medio ambiente.

Gràcies Antoni! Vivències que ens diuen que un mon millor és posible!! Cal crear corrents d’opinió.
La gent té signes d’identitat d’on venim i anem
Un exemple colpidor, Antoni. Tan de bo tots nosaltres poguéssim fer un exercici d’aquesta mena! A Catalunya i a Espanya necessitem que el esperit ens infongui aquesta llum de pau.