En mi trayecto hasta el Clot, donde había quedado con Jan, imaginé como sería él. Es algo que siempre hago con las personas a las que voy a entrevistar y fotografiar, pero sin poner etiquetas porque, si hay algo que me guste más que dejar volar la imaginación es dejar que las personas se vayan descubriendo poco a poco. Y esto es justo lo que me pasó con Jan: su personalidad y el artista que lleva dentro se iban entrelazando entre ellas e incluso, en algún momento, acabaron siendo uno.

¿Quién eres?

Soy Jan Garrido, educador social de profesión. Llevo muchos años trabajando en centros de menores y he sido músico toda la vida, de hecho siempre ha habido música en mi vida. Soy una persona que ha ido cambiando mucho a lo largo de los años. Aunque siempre he sido muy buscador, me he centrado en lo que más me gusta y creo que he venido a hacer en este mundo:  Dedicarme a las personas, a la música, a la terapia y a la educación social. Soy un niño de la calle de Barcelona, concretamente del Clot. A mí no se me despega vivir en el mundo, estar con los míos en las calles, las plazas. Básicamente estar en contacto con la comunidad que habitas.

¿Qué haces?

Tengo un grupo de música, Xiula. Con ellos, hemos incluido la educación social y la terapia en la música que hacemos. Creamos espectáculos familiares y también vamos a escuelas e institutos a hacer talleres contra el bullying por ejemplo, y terminamos creando una canción. También creamos canciones para entidades.

¿Cuántos sois?

Somos cuatro y cada uno es bueno en lo que hace. Yo soy bueno en encontrar las melodías y la visión, Rikki se encarga de las letras porque es buenísimo, Adrià y Marc aportan la música al grupo, pero música sin infantilizar. A veces la música infantil es cualquier cosa que haga “clin clan clon”, pero para nosotros la música tendría que ser para todo el mundo y simplemente hay momentos más tranquilos y otros más movidos.

¡Entonces todo el mundo se lo pasa realmente bien!

En el show se llega a vivir una experiencia muy potente de cohesión entre las familias y los niños. La emocionalidad sube mucho en los espectáculos, es un concierto en el que se baila y sobretodo se comparte.

¿Cuál es el secreto?

Hacemos canciones que tengan un contenido educativo y también aborden temas cotidianos, de la vida, de la familia, de la escuela, de los valores… desde niños hasta adolescentes. De este modo, todo el mundo conecta, tanto padres como niños, porque ambos encuentran la manera de revivir y expresar emociones, darle sentido a vivencias que muchas veces no son fáciles de hablar y compartir y la música es ese canal que fácilmente nos puede acercar, unir y llevarnos al mismo lugar y podemos cantar juntos desde ese mismo sitio. También que en el grupo nos queremos bien. La mayoría de grupos de música tienen muchos problemas de ego de grupo. Son muchas horas de vivencia con el otro. Vivimos bien el grupo. Nos conocemos del barrio. De toda la vida.

¿Y cómo nació Xiula?

Focalizamos en lo que se nos daba mejor, que era la educación, el mundo de la terapia, y la música. Ahora mismo hacemos unos 130, 140 espectáculos al año.

¿Eres un músico que vive de su música?

Es la primera vez en mi vida que estoy viviendo de un proyecto mío y comemos de esto.

¿Cómo se logra?

En el caso de los músicos, estar abiertos a hacer muchas cosas. En mi opinión el defecto del músico muchas veces es querer triunfar, querer hacer que el proyecto y la canción triunfen. Esto lleva a que la mirada sólo este puesta en el éxito y no en el proceso ni en lo humano ni tampoco en el disfrute. Los músicos que dicen que viven de la música son los que se pueden diversificar. Hacen un bolo aunque justo haya fallado el batería y luego se van a otro bolo con una orquesta y luego a dar clase a un chaval y para finalizar se hace una charanga. No todos los músicos están dispuestos a trabajar tanto ni tan variado. A veces no se trata de esperar que se valore “tu obra de arte” sino de picar mucha piedra y valorar que estás haciendo lo que te gusta y cuando haces lo que te gusta te faltan horas.

¿Es el caso de Xiula?

Nosotros le tiramos una de horas que ni te cuento, pero no estamos pensando en cuál será la canción que va a triunfar. Nosotros lo hacemos todo. Llevamos el equipo de sonido, vamos al pueblo, montamos, hacemos el concierto, hablamos con el cliente, hacemos las facturas y las nóminas, ¡lo hacemos todo! Yo me considero un obrero de la música y todo lo que esto comporta. Yo voy a las escuelas a conocer a las familias, estoy en contacto con algo más que no sea la música exclusivamente. Se nota quien viene de abajo y quien quiere estar ya arriba de todo.

Y el nombre Xiula ¿cómo surgió?

Se me ocurrió a mí. Es un poco mi carácter: afrontar las cosas con cierta alegría y desenganche. Xiula, del verbo “xiular” que significa silbar en catalán, tiene varios significados. Casi todo el mundo puede silbar, silbar es un instrumento musical dentro del cuerpo. Hay una frase hecha que dice: cuando tengas problemas silba, como una manera de avisar al otro; ¡Hey! hazme caso que estoy en problemas. De hecho, el grupo es una invitación al otro, es un mensaje para el otro, es estar en relación con el otro, es complicidad… siempre con el otro. Luego hay un tercer significado, que es que puedas traspasar todas las dificultades silbando, es como no esquivar los problemas, pero sí poder traspasar el miedo acompañándote a ti mismo. Y habría una cuarta que sería silbar como protesta.


Un color: Azul
Un lugar. India
Una palabra: Aire
Una Canción: Graceland de Paul Simon
Un recuerdo: Cuando crucé los Pirineos andando de mar a mar

Raquel Banchio
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