Para un número de Ciutat Nova que quiere mostrar el rostro humano de la economía, no nos parece nadie más adecuado que una mujer, madre de tres hijos –uno de ellos con autismo– y empresaria, con dos proyectos de éxito bien distintos. Sin olvidar el que para ella es su proyecto principal: la relación con Javier, su marido. ¿Y, qué tiene todo esto en común? El dibujo y el abrazo.
A los 17 años dejaste de estudiar y entraste en el taller familiar de costura; a los 19 ya hiciste tu primera colección, pero más tarde, a los 24 empezaste la carrera de diseño de moda.
Sí. Justo cuando todos mis amigos terminaban sus carreras, empecé yo. Antes no existía esta carrera y nosotros fuimos la primera promoción con esta titulación.
Trabajabas en la empresa familiar, que tenía nombre y os iba bien, pero lo dejaste y te pusiste por tu cuenta. ¿Porqué?
En el 1997, yo ya estaba casada y tenía a mis dos hijos mayores, e iba con Jaime –con autismo– al hospital del Niño Jesús, donde recibía terapia diariamente junto a otros niños; allí, me encontraba con una realidad muy dura… padres y madres que tenían un niño con autismo muy profundo, como el mío, y además no tenían la suerte de tener mi nivel socio cultural y económico. Sentía que tenía que hacer algo, pero no sabía que era.
En un encuentro del Movimiento de los Focolares, me encuentro con la Economía de Comunión, y la exigencia que sentía de dar respuesta a la sociedad y mis ganas de cambiar este mundo me llevan, en el año 2000, a fundar mi propia empresa para poder unirme a este movimiento empresarial, y, así, dar un sentido más profundo a mi trabajo, que hasta entonces me parecía superficial.
Y no os va mal…
Los comienzos fueron magníficos, nuestra empresa enseguida empezó a dar beneficios (hablo en plural porque todo lo he hecho con Javier, mi marido, que es mi socio en todo de esta vida) y pudimos contribuir con preciosas iniciativas en ayudar a personas muy necesitadas, además de dar trabajo a 10 mujeres. Más tarde, en el 2009/10, en plena crisis, pasamos momentos muy agobiantes y duros: despidos, hipotecas, créditos…, pero, si bien nos hicimos más pequeños, logramos conservar la cabeza y el ánimo. En unos años, remontamos y entonces, aquello fue como un nuevo comienzo y, en el 2016, volvíamos a tener beneficios. ¡Gracias a Dios!
Lo tuyo siempre fue dibujar y Javier, tu marido, es arquitecto. ¿Cómo os sirvió el dibujo para ayudar a Jaime a poder comunicarse?
En casa, todos dibujamos porque, ya se sabe, el ejemplo cunde y Javier y yo siempre estamos con un lápiz y un papel en la mano. Nos dimos cuenta de que sólo lográbamos captar la atención de Jaime con los dibujos y, cuando nos sentábamos con él a dibujar, existía una incipiente comunicación. Él me pedía que le dibujara un tren y, poco a poco, yo le iba pasando el lápiz para que lo fuese haciendo él; así, progresivamente, empezó a dibujar.
Pasaba muchas horas dibujando, y sus dibujos se fueron haciendo más nítidos y con mucha personalidad; pensamos que podíamos hacer camisetas con sus dibujos de animales y venderlas. Y eso hicimos. Empezamos en el 2017, y la primera empresa que se interesó por nosotros fue Zara, que hizo una colección que se vendió en sus tiendas de todo el mundo. Esto provocó una cascada de empresas que querían hacer sus productos con Algo de Jaime. El Corte Inglés, Safta, Apli, Cefa toys, Gaston y Daniela, e incluso Random House ha editado un libro para niños con sus dibujos, etc…y cada mes, hay alguien más que quiere unirse a nuestro equipo; la verdad, ¡es emocionante!
Esto ya es todo un segundo proyecto empresarial para vosotros. ¿Con qué objetivos?
En un principio, nuestra prioridad era dotar de un futuro económico–laboral a Jaime y a sus compañeros, a cuantos más, mejor, pero gracias a las redes sociales nos dimos cuenta de que podíamos compartir nuestras vivencias con Jaime, las alegrías y las tristezas, con todo el mundo y dar a conocer la vida de un chico adulto con autismo, algo desconocido y que asusta a la mayoría. Pensamos que muchas personas quieren ayudar pero que es imposible ayudar si no conoces cómo, y que si éramos capaces de abrirnos y mostrarlo al mundo, el mundo se abriría a nosotros, y así ha sido: Jaime y sus compañeros despiertan una ternura especial, por lo que mostrar el autismo se ha convertido en otra prioridad.
¿Hablamos de conciliación? ¿Cómo te organizas con los dos proyectos, la familia y un hijo de 24 años al que no se puede dejar solo?
La verdad es que ahora nos organizamos muy bien, porque ya todos son grandes; era peor cuando los tres eran pequeños y no podían ayudarnos. Yo llevo a Jaime por las mañanas –empiezo a trabajar a las once– y Javier sale muy temprano de casa para poder llegar por la tarde a recogerle a las cinco, y, a veces, llevarle a alguna actividad extra, y si no la hay, pasa con él toda la tarde. Yo llego hacia las ocho y media, pero si, por alguna causa, no podemos, ni Javier ni yo, atender a Jaime, Isabel, nuestra hija, se encarga de él; Juan, el mayor, también lo hizo durante mucho tiempo.
Respecto a la empresa, tengo también la satisfacción de sentir que los 5 formamos un equipo: Isabel hace las fotos, Javier escribe el blog, Juan es quien diseña y programa y el que cada día sigue y mejora nuestra tienda online; yo me ocupo del diseño de los productos con mi ayudante Cristina y de la gestión de todo lo que es comunicación y de las redes sociales. Jaime elige lo que le gusta y desecha lo que no le gusta “Yo soy el jefe”, dice contento ¡ja ja ja ja ja! Nunca sabemos hasta qué punto sabe lo que dice.
Tu eres una persona que transmite serenidad y se te ve muy feliz. Además, tu empresa personal de alta costura para novias está muy consolidada y el proyecto Algo de Jaime tiene un éxito espectacular. Sin embargo, tu siempre dices que la clave está en “abrazar los problemas”. ¿Nos lo puedes explicar?
Bueno… los problemas siempre existen… hay pequeños dolores cada día. Recuerdo aquellos momentos especialmente difíciles, cuando Jaime tenía muchísimas crisis epilépticas y además, episodios de violencia…. Sentía que tenía que amar a mi hijo así, como él era, y toda esta situación con él. Así, cuando sucedía algo, me imaginaba a mi misma abrazando amorosamente aquello que me dolía tanto, y no pensando en mi sino en Jaime, que lo estaba pasando mal, y en Javier, que sentía lo mismo que yo, y en mis otros dos hijos… la única opción válida era abrazar mi cruz, y, como dice Chiara Lubich, el dolor, como un fantasma, se esfuma y lo que te deja es sólo una enorme paz interior.
Después de esta etapa difícil, advertía en mis hijos una compresión nueva hacia nosotros y, en nosotros, una mirada nueva hacia ellos, como cuando se arriba a puerto tras una travesía tormentosa en la que cada uno ha dado lo mejor de sí mismo, con sus aciertos y sus errores: éramos más familia, nuestro amor se había fortalecido.
La Economía de Comunión (EdC)
Está formada por empresarios, trabajadores, directivos, consumidores, ahorradores, ciudadanos, investigadores y operadores económicos comprometidos en la promoción de una praxis y una cultura económica caracterizadas por la comunión, la gratuidad y la reciprocidad, proponiendo y viviendo un estilo de vida alternativo al dominante en el sistema capitalista. (edc–online.org)
ALGO DE JAIME

Jaime y su madre, Sole
Ver el autismo
Jaime es una persona con autismo. Tiene problemas de comunicación y sociabilidad pero también es libre para ver las cosas de otra manera. Siempre le gustó dibujar y esa se ha convertido en su principal actividad, una forma de expresarse que nos encanta.
El proyecto parte de las capacidades de Jaime y aspira a ser su trabajo, el que le permita tener un futuro en un entorno normalizado.
Fotos de Patricia Semir. @patriciasemirphotography | patriciasemir.es
Artículo publicado en la revista 180, Uy! La economía!. Ya disponible en la Tienda de Ciutat Nova tanto en versión digital como en papel.
Acerca del autor
Ciutat Nova: Revista trimestral donde descubrimos y compartimos historias y proyectos inspiradores y cercanos para fortalecer #vínculos positivos. #diálogo
