Tras la decisión de ETA de abandonar la lucha armada, surgen nuevos desafíos para una política libre de tensiones. Elkarbizi (encuentro), una plataforma ciudadana, trabaja a nivel local para construir una convivencia basada en el diálogo, la libertad y la reconciliación.
En 2011, ETA toma la decisión de abandonar la lucha armada; sin embargo, esto no significa que desaparecen las dificultades para desarrollar una política libre de tensiones, de dificultades y llena de incertidumbres para dialogar con libertad, aceptando al otro tal y como es. Condicionada por el abandono de la lucha armada por parte de ETA, se produce una nueva etapa en la historia de la sociedad vasca. Se empieza a ver la luz, se empieza a abrir camino hacia la Paz y con ello se sitúa en primera línea la agenda de problemas que dejó su ausencia. El legado de la violencia se traduce en un conjunto de graves problemas encadenados al pasado que inciden negativamente en el presente y en el futuro. Se trata de cuestiones pendientes de gran complejidad: la respuesta a las necesidades y derechos de las víctimas, la gestión de la memoria, los desgarros en la convivencia o la situación de los presos y sus familiares entre otros. Desde este punto de vista, algunos miembros del grupo del Movimiento Político por la Unidad (MPpU) de Euskadi pertenecientes a la comarca de Buruntzaldea, junto con otras personas de la misma comarca (que circunda la ciudad de San Sebastián y que componen los pueblos de Astigarraga, Hernani, Urnieta, Andoain, Lasarte-Oria y Usurbil) decidimos emprender una iniciativa cívica bajo el nombre de Elkarbizi (encuentro). Esta plataforma ciudadana tiene como objetivo promover la convivencia y trabajar en pos de la Paz. Y, ¿por qué precisamente en esa comarca? Buruntzaldea ha sido muy castigada por la actividad terrorista, tanto del Batallón Vasco Español (BVE), de la Triple A, de los GAL, como de ETA. Estos actos incluyen una serie de asesinatos, así como la colaboración de la izquierda abertzale a través de la implantación de la violencia de persecución y de la socialización del sufrimiento. Por este motivo, y considerando que algunos ayuntamientos apoyados por la Diputación Foral de Gipuzkoa, que está en manos de la izquierda abertzale desde 2011, han puesto en marcha mesas y grupos de trabajo en favor de la convivencia, decidimos tomar parte en el tema. QUÉ ENTENDEMOS POR CONVIVENCIA Pero cuando se habla de la convivencia, ¿qué entendemos? ¿En qué se fundamenta? Para algunos, la convivencia debe basarse en la excarcelación de los presos de ETA y la vuelta a casa de todos los huidos, mientras que, para otros, debería fundarse en la persecución de toda expresión dañina para con las víctimas. Nosotros creemos que la convivencia hay que basarla en un punto de vista humanitario tanto en lo que respecta a la situación de los presos, como a la de las víctimas, pero ahondando en el problema social creado tras años de violencia política. Preocupados por esta situación, pusimos en marcha la plataforma ciudadana Elkarbizi, una iniciativa cívica que tiene por objeto ir elaborando una opinión a favor de una convivencia libre partiendo de: a.- Reflexionar y opinar participando en mesas, grupos de convivencia locales y medios de comunicación. b.- Capacitar a nuestros miembros y formar a todas aquellas personas interesadas en el tema.
La convivencia se despliega y transforma desde abajo hacia arriba.
UN DECÁLOGO En 2014 dimos a conocer públicamente la iniciativa Elkarbizi con una carta fundacional basada en el siguiente decálogo:
1.- Aunque ETA haya declarado el cese de la violencia, hay todavía mucho trabajo que hacer en el proceso de una reconciliación que nos lleve hacia la pacificación; para sanar las heridas que años de violentas agresiones han ocasionado a la convivencia. A tal fin, es necesario que todos los autores de la violencia reconozcan la injusticia del daño causado y asuman la responsabilidad que les corresponden.
2.- Asimismo, debemos trabajar para que, en adelante, todas las personas de nuestro entorno tengan garantizadas la libertad y la seguridad que les corresponde. Esto exige centrarse en la reparación de la convivencia dañada, al no poder mantener aquéllas debidamente salvaguardadas. Ya es hora de construir una convivencia normalizada y de fijar responsablemente las condiciones mínimas que ella necesita.
3.- Si queremos avanzar en materia de convivencia, es imprescindible comenzar desde un punto de partida sólido. Queda claro que hay que estimular la participación ciudadana. La convivencia se despliega y transforma desde abajo hacia arriba, a medida en que van evolucionando la conducta y las relaciones entre la gente corriente.
4.- Las relaciones entre los convecinos se viven de manera abierta. Por eso, es exigible que el trabajo por una convivencia sana se haga con transparencia. No podemos permanecer pasivos a la espera de los resultados que se obtengan de arreglos cocinados en el seno de foros cerrados.
5.- En este sentido, las acciones y decisiones de las instituciones locales influyen en el momento de animar la participación de los vecinos. De ahí que las autoridades municipales y algunos colectivos sociales hayan puesto en marcha iniciativas reconstructivas de la convivencia.
6.- Para nosotros, es indispensable que estas iniciativas se desenvuelvan en un marco humano y cívico. Un marco como el que se ha determinado en los principios acordados por el Parlamento Vasco.
7.- Como ya se sabe, a este acuerdo parlamentario se le ha denominado suelo ético. Es necesario que nos fijemos en el doble significado de este concepto. Indica, en primer lugar, que la convivencia precisa de un mínimo compartido. Y advierte, en segundo lugar, que dicho código ético debe establecerse en el mismo suelo donde se desenvuelven las relaciones cívicas cotidianas; sobre el pavimento de nuestras calles y barrios; en los ámbitos de ocio y trabajo, a la vez que en las tiendas y tabernas…
8.- El suelo ético, por lo tanto, debería extenderse en los mismos lugares en los que durante años se han sembrado y propagado el odio y la venganza, de tal manera que estos detestables comportamientos desaparezcan definitivamente.
9.- Es inconcebible la convivencia sin el respeto al desacuerdo. Es inaceptable que se quiera utilizar este desacuerdo para agudizar una confrontación que busca excluir o destruir a los discrepantes, tal y como los violentos han intentado hacer en el pasado. Pensamos que, en la medida en que se estabilice una convivencia sana y cívica, el uso o la exaltación de la amenaza o la violencia será cada vez más inútil y marginal.
10.- Por último, la convivencia no es una situación de ausencia de normas. Es importante organizar las relaciones entre vecinos, y para ello se deben fijar normas de protección a la vida, la libertad y el patrimonio de las personas, asegurando que dichas normas se van a cumplir. De una convivencia normalizada se espera que abra espacios en los que la vecindad y las instituciones públicas cooperen a la hora de aplicar las normas que garantizan la protección de las personas y sus bienes. Visto que vivimos en una época de expectativas que no queremos dejar pasar, y siendo conocedores de la importancia que para nuestra sociedad tienen los retos explicados, los que nos identificamos con este documento manifestamos nuestra disposición a defender en nuestros pueblos la normalización de la convivencia sobre las bases del decálogo.
Es inconcebible la convivencia sin el respeto al desacuerdo
UN PLAN Una vez nos dimos a conocer, nos embarcamos en la puesta en marcha de un plan de actuaciones y de formación. Comenzamos por conmemorar el Día de la Memoria instaurado por el Gobierno Vasco en recuerdo de las víctimas cada 10 de noviembre. Para ello, realizamos una convocatoria pública anual ante la escultura denominada Askatasuna (Libertad) en Andoain. Posteriormente, dimos paso a más de una docena de conferencias que se desarrollaron en diversos pueblos y trataron temas de gran actualidad, como el papel de los medios de comunicación y el arte, el contexto cultural y las diversas experiencias locales sobre convivencia. Esperamos que estos temas de gran actualidad nos iluminen y nos ayuden en nuestro recorrido en favor de la convivencia de nuestros pueblos y en la defensa de los derechos humanos de todas las personas, la justicia, la verdad, la memoria y la Paz, Siempre abogamos por el uso del diálogo, la fraternidad y la búsqueda del acuerdo.
Autor: Mikel Arregi Ha estado implicado en la política municipal de Andoain durante casi 30 años, de los cuales más de la mitad como concejal del PNV. Participa en el Movimiento Político por la Unidad (MPpU) y siempre he trabajado por la pacificación, la concordia y la convivencia democrática, estando al lado de los que más sufren
Este artículo ha sido publicado en el número 195 de Ciutat Nova: ¿Dónde está la paz?
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