Navidad es ahora

Las calles están llenas de bolsas, gente y llamativos envoltorios.

¡Silencio! La liturgia inicia su ritual,

torrente de colores deslumbrantes, de geométricas luminarias,

de claridades que resaltan las oscuridades.

¡Es fiesta! Navidad, todo el mundo festeja y trajina,

unos dicen, ¡Jesús ha nacido!

otros aseguran que el amor está vivo,

los hay que no dicen nada

y también aquellos que no saben qué decir.

La fragilidad adorada, convoca cielo y tierra.

Desnudez, frío e intemperie. Precaria debilidad, injusta y elegida.

Pobreza acariciada y acunada suavemente, como un grito mudo.

Inmensidad recluida en diez metros cuadrados de austeridad.

El cielo desciende hasta encontrar a los descalificados, en los márgenes de los caminos.

Los debilitados y desahuciados cogen fuerza para volver a mirar la esperanza.

Los poderosos curvan la espalda bajo el peso de la conciencia.

La ternura astilla el helado acero de la soledad y la indiferencia se enferma.

¡Navidad! La gran oportunidad para el silencio preñado de vida.

¡Navidad! Oportunidad dorada para entregarse al misterio de un amor incomprensible.

¡Navidad! Ocasión inmejorable para voltear y voltearse, transformar y transformarse.

¡Navidad! Jornada perenne para la sublime cotidianidad.

¡Navidad! Fiesta de los sin fiesta.

Francesc Brunés
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