Oir el mundo. Así definió, en el acto convocado por la Generalitat de Catalunya en el Palau de Pedralbes, la actitud básica del cristiano el escritor Dídac P. Lagarriga.
El fundador de oozebap fue el primero en tomar la palabra con motivo de la celebración de la Semana de Armonía Interconfesional. En efecto, por tercer año consecutivo, la Direcció d’Afers Religiosos –con su director Lluís Vendrell a la cabeza– quiso recordar que la ONU promueve este mensaje de armonía entre las distintas confesiones.
Esta vez el invitado principal fue el abad benedictino Notker Wolf el cual, durante más de quince años, fue abad primado de la Confederación Benedictina. Más que una clase magistral o una elevada propuesta teológica, el abad propuso experiencias concretas, muchas de ellas vividas en primera persona y otras descubiertas en sus numerosos viajes alrededor del mundo. En práctica, una invitación universal a superar las desconfianzas y los muros entre las distintas religiones del mundo.
Desde el inicio la consiga fue clara:
“Nosotros, como familia benedictina, llevamos muchos años practicando el diálogo interreligiosos pero no desde la teoría sino desde la vida concreta y cotidiana”.
De hecho, los primeros contactos que él nombró se refirieron a algunos monjes budistas que estuvieron viviendo en el monasterio benedictino y, más tarde, llegaron los contactos con los monjes zen.
Desde esta profunda raíz vital el abad Wolf propone superar la categoría del diálogo interreligiosos para situarnos en la amistad interreligiosa. Es obvio que ésta última abarca también el diálogo pero va más allá:
“No es posible el diálogo entre las religiones sin mutuo conocimiento. Debemos aproximarnos, abrirnos, percibir al otro. En el diálogo existencial interreligioso llegamos a valorar al otro como a nosotros mismos. Ambos somos aprendices y queremos construir juntos el futuro de la gran familia humana. Eso necesita tiempo y apertura”.
A la luz de estas palabras del abad se comprende mejor la expresión “oyentes del mundo”, es decir, no quedarnos en una actitud pasiva sino saber interpretar los signos de los tiempos, acogiendo al otro como a mi mismo, más allá de credos o razas.
Una buena parte de la ponencia del abad Wolf se centró en analizar la experiencia de los refugiados que huyen de la guerra de Siria. A la luz de su trayectoria, como monje y como abad, él señaló repetidas veces que no es suficiente la acogida. En efecto, para que este proceso sea maduro y no produzca conflictos en el futuro hace falta una auténtica integración.
El punto clave, sobre el cual llamó la atención el abad benedictino, fue el necesario diálogo y respeto de una cultura con la otra. Siguiendo un breve recorrido histórico, subrayó como en Occidente la religión –a partir de la Revolución francesa que produjo una neta separación entre el poder secular y el religioso– tiende a moverse en el campo de las ideas y de la abstracción. En cambio, el Islam mantiene la vivencia religiosa como algo totalmente unido a la cultura y sus costumbres.
Por todo esto, el ponente no dudó en indicar que los refugiados podrán integrarse en Europa si existe un auténtico respeto mutuo. Es cierto, decía el abad, que los refugiados han sufrido mucho y algunos han pasado por auténticos calvarios para llegar a Europa, pero también deben recordar que es necesario respetar la cultura de quien los ha acogido y hacer el esfuerzo de abrirse para conocerla:
“La hospitalidad supone una reciprocidad, no es ilimitada. Supone al menos respeto por parte del hospedado”.
Por otra parte, el abad se mostró lleno de esperanza en este proceso que vive Europa al señalar que
“quizá los refugiados nos ayudarán a volver a nuestras raíces y redescubrir nuestros valores. Democracia y libertad son parte de nuestros valores fundamentales y no podemos desprendernos de ellos”.
En la línea de una acogida madura y del respeto mutuo entre las culturas, el abad benedictino recordó la experiencia que se está desarrollando en Italia. Allí se acaba de firmar, el día 1 de febrero 2017, el “Pacto nacional para un Islam italiano”.
En dicho pacto se han acordado 20 puntos muy concretos, 10 puntos constituyen el compromiso que asumen las asociaciones islámicas y, los otros 10, definen el compromiso asumido por el Ministerio del Interior italiano.
Mencionamos algunos puntos para que el lector intuya la importancia de este pacto:
- Promover un proceso de organización jurídica de las asociaciones islámicas en acuerdo con la normativa vigente. (n. 3)
- Promover la formación de imanes y guías religiosos que puedan asegurar la actuación plena de los principios civiles de convivencia, laicidad del Estado, legalidad, paridad de derechos entre hombre y mujer, en un contexto caracterizado por el pluralismo confesional y cultural. (n. 4)
- Proveer para que el sermón de los viernes sea pronunciado o traducido en italiano. (n. 9)
- Asegurar la máxima transparencia en la gestión y documentación de la financiación recibida, de Italia o del extranjero, para la construcción y la gestión de mezquitas o lugares de culto. (n. 10)
Y por parte del Ministerio:
- Sostener y promover actos públicos de las comunidades islámicas, valorizando la aportación del patrimonio espiritual, cultural y social que las comunidades musulmanas ofrecen al país. (n. 1)
- Preparar y difundir un “kit” informativo, en varios idiomas, sobre las reglas y principios que rigen al Estado en materia de libertad religiosa y de culto. (n. 8)
- Programar uno o más encuentros a nivel nacional y público entre las Instituciones y los jóvenes musulmanes en temas de ciudadanía activa, diálogo intercultural contra la islamofobia, el fundamentalismo, la violencia, etc. (n. 9)
- Promover la disponibilidad de sedes adecuadas, por lo tanto destinar áreas a la apertura o construcción de lugares de culto respetando la normativa urbanística, de seguridad y de sanidad. (n. 10)
Debemos recordar que el abad Wolf no mencionó todos estos puntos en su conferencia, sólo se refirió al ejemplo de Italia y mencionó la firma del pacto.
Nosotros hemos querido profundizar el argumento porque nos parece un ejemplo muy valioso, justamente en la línea de la integración cultural que proponía el abad.
Por otra parte, Catalunya es la única autonomía del estado español que ha creado un Departamento de Asuntos Religiosos y como dijo la consejera Meritxell Borràs al cerrar el acto:
“Somos un país de acogida, es un rasgo que nos caracteriza”.
Ella misma recordó la multitudinaria manifestación del sábado 18 de febrero, convocada por la plataforma “Casa nostra, casa vostra” que dejó bien clara la voluntad del pueblo catalán hacia los inmigrantes. De hecho, escuchando la voz del pueblo catalán, que se expresó en esa manifestación, el gobierno de la Generalitat ha decidido estudiar la renovación del Pacto nacional por la Inmigración.
Quizá, después del acto con motivo de la Semana de la Armonía Interconfesional, sería oportuno tener en cuenta la importancia de las religiones y la necesidad de una integración cultural para que la acogida no sea sólo un abrir las puertas de una frontera, si no que incluya el abrir las puertas de nuestros corazones a un intercambio cultural auténtico.
Acerca del autor
Argentino trotamundos y catalán por adopción, interesado desde siempre en el misterio del Amor, un poco existencialista y bastante enamorado de las lecturas y las metáforas.

El 23 de febrero, y por primera vez, son tres mujeres Musulmanas las que asisten en nombre de la comunidad musulmana de Mataró Aluahda, a la Conferencia Mundial de la Armonía Interconfesional,que desde hace unos años se celebra en Barcelona.
La conferencia a cargo del Abad Notker Wolf, O:S:B, Abad primado de la Confederación Benedictina, El Sr. Didac Lagarriga, como miembro de la Comunidad Islámica,el Sr. Enric Vendrell director general de asuntos religiosos, y la honorable consejera de gobernación Meritxell Borra, componían la ponencia del acto.
Después de una brevísima y fugaz intervención del Sr. Didac Lagarriga sobre Islam, presentó y dió la palabra al Abad Notker Wolf.
Empezó su conferencia explicando su experiencia acogiendo en su monasterio a budistas, a los que no escatimó halagos y reconocimiento, dejando claro su admiración y simpatía, y dedicándoles buena parte de la conferencia. Se refirió también a una familia turco musulmana, que estuvo en su monasterio, de la que destacó su Fe reflejada en su práctica del día a día. Habló también de otros huéspedes que tuvo de otras confesiones.
Hasta aquí parecía que la conferencia iba por buen camino. Hasta que empezó a tocar el tema de los refugiados. Haciendo hincapié en el país de Jordania, porque había acogido una cantidad importante de sirios de confesión cristiana.
Al hacer mención de los refugiados de confesión musulmana. Su intervención cambio de color, en vez de parecer un abad, hombre religioso, parecía un político enviando un mensaje claro a los ahí presentes. Un Si pero No.
Me explico.
Hizo referencia a Alemania (su pais natal), y cómo la comunidad musulmana, y los refugiados ahí acogidos, pasado un tiempo, empezaban con exigencias, Enumerando problemas en los comedores de los colegios, (por la carne de cerdo), en los centros médicos, ginecología, etc. Entre otras cuestiones, que me han hecho sentir vergüenza ajena. Todo esto dicho por un hombre supuestamente de Fe, un abad benedictino. No salí de mi asombro.
Un hombre de Fe, diciendo que había que hacer concesiones de Fe. Claro que no se refería a su Fe………..
Poca , por no decir nada , de sensibilidad, con un pueblo que sufre en contra de su voluntad, que son refugiados en contra de su voluntad, que están pasando el mayor sufrimiento al que se puede enfrentar ser humano, ser desterrado a la fuerza de tu tierra, de tus seres queridos, convertirte en refugiado ….esto no se hace por gusto .
El abat Notker Wolf, hombre de fe, vino a decir en su conferencia que los musulmanes (los refugiados), tenían que hacer concesiones, en contra de su fe. Y llamaba exigencias a una práctica religiosa, a la doctrina islámica.
No salía de mi asombro. Porque el mismo se contradecía en muchas ocasiones.
Lo que más me indignó fue que dijera que ya que se hacía un favor acogiendo a los refugiados, estos tenían que estar agradecidos, hasta el punto de abandonar sus prácticas, si eso fuera necesario, que no exigieran tanto. Que se comportaran o mejor que se marcharan.
Que ya que estaban acostumbrados al sacrificio que suponía, cruzar mares y fronteras, pasar penurias. Que se sacrificaran un poco más, en un país que les acoge, y que no tiene porque aguantar exigencias. Por Dios, dónde hemos llegado!! Dijo, que tampoco se acostumbren a vivir de las ayudas sociales, y que colaboren con trabajos a la comunidad, si querían ser ayudados…menuda asociación de conceptos , refugiados y gente que busca ayudas sociales . Las delicias hacía este buen hombre de la extrema derecha , tan dada a este tipo de simplificaciones de la realidad.
Todo esto dicho por el abat, y más cosas que mi mente no quiere recordar.
Sinceramente, yo esperaba palabras de esperanza, de solidaridad, de empatía con el sufrimiento ajeno, qué menos de un hombre de Fe. Esperaba que los reproches fueran dirigidos a los gobernantes corruptos y avariciosos por el poder, que para mantener su sillón, no dudan en llevar al caos a todo el país. A los que apoyan este genocidio, esta barbarie humana.
Tan fácil sería unirse para derrocar al gobernante suicida. Y en vez de hacer justicia por un pueblo entero, lo que hacen es fomentar más el caos, vendiendo armas, y apoyando regímenes dictatoriales y genocidas. Ni un reproche a todos estos. Pero si lecciones al pueblo sirio, a los refugiados, se les dice que sean “buenos chicos” haya donde sean acogidos, que agachen la cabeza y digan amen a todo. Vaya ejemplo de abad benedictino.
Menos mal que al final intervino la honorable consejera de gobernación Meritxell Borras. Alegró mis oídos, con un clamor sentido, dijo que Cataluña es un país de acogida y quiere acoger, y respetar a las personas de cualquier confesión.
Habló de la pasada manifestación del 18 F, en la que ella personalmente participó.
Moraleja, parece que se están cambiando los papeles, algunos políticos predican, y algunos representantes de la Fe, hacen mítines políticos.
Armonía interconfesional?, ahí había un ataque al islam y a los musulmanes , tristemente.El Abad Wolf confunde la armonía con la anulación de otras confesiones , con la imposición de su criterio …y en eso lleva razón , la única forma de que los que piensan como él vivan en armonía es estar solos.Todos los demás sobramos.
Soraya El Farhi.