Vacío
La silla, el plato, el armario, la cama, el rincón de las llaves…
Todo está vacío.
Impregnado de aquella carencia que hiere,
de aquel vacío que lo llena todo hasta derramarse.
Los muebles cambiados de lugar,
las paredes pintadas de diferente color,
intentos chapuceros e inútiles de esconder la aparente nada,
de tapar la brecha por la que se escapa la vida.
Aquel vacío que es físico, y al mismo tiempo, del alma.
Un vacío pleno, relleno, rico de escondites,
lugares recónditos donde las relaciones habitan,
viven allí y nos gritan con palabras mudas.
Grietas por las que emanan aquellos olores conocidos,
las risas y los llantos, de una relación viva aún,
perfumes de sentimientos y besos, de amaneceres y atardeceres.
Todo está vacío… y todo está bien lleno.
Esta entrada ha sido publicada en el número 192 de Ciutat Nova: Morir: el arte de vivir
Acerca del autor
Colaborador habitual de Ciutat Nova y también... profesor de economía (jubilado), gerundense de adopción de espíritu universal, defensor de causas más o menos perdidas. Pensador por afición. Lector recalcitrante. Escritor vital. Comunicador.

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