Unas palabras de hace cinco años que nos sirven hoy para recordarnos una interesante lección ‘castellera’: las construcciones colectivas se consiguen gracias al trabajo de muchos que, de forma anónima, participan desde lugares incómodos e invisibles.

La tradición catalana de los ‘castellers’, originaria de la ‘Catalunya Nueva’, es muy espectacular y viene de lejos. De hecho, a mediados del siglo XIX se consiguió hacer un castillo humano muy difícil: el dos de nueve con forro y manillas.

Se trata de un castillo de nueve pisos, con dos personas por piso, que tiene una primera base (forro) y una segunda (manillas), que ayuda a la estabilidad del castillo. Fue algo impresionante y quedó como uno de los castillos más espectaculares de la época.

Muchas cosas a lo largo de la historia, suben y bajan, y también el mundo de los ‘castellers’ fue de bajada y después, en el siglo XX, volvió la fiebre ‘castellera’. Los ‘castellers’ tomaron el objetivo de repetir de nuevo la gesta del dos de nueve con forro y manillas, aquel castillo que necesita mucha y mucha gente, en una precisa combinación de fuerza y equilibrio.

Así pues, se inició una especie de competición entre todas las ‘colles’ para ver cuál era la primera en conseguir cargar y descargar aquel famoso castillo del siglo XIX. Lo intentaban, ponían más y más gente, buscaban la fórmula; pero nunca, nunca, lo conseguían.

Hasta que una vez, la ‘colla’ de los ‘Minyons de Terrassa’ pensó que quizás era necesario reforzar la estructura con una “muletas”. Las muletas son personas pequeñas, redonditas, forzudas, que se colocan debajo de las axilas de los que están haciendo piña, debajo del todo. Estos “marginados”, podríamos decir, invisibles absolutamente, con toda la presión y el peso del castillo… además de encontrarse en una posición nada agradable, precisamente bajo las axilas de los demás…

Pues bien, cuando la ‘colla’ de Terrassa puso las muletas, aquel día consiguió cargar y descargar el castillo.

La idea es sencilla, fácil, muy transparente.

A veces, nos puede parecer que nuestra acción es como un granito de arena de la playa: no sirve para nada. En cambio, sí que sirve: sirve para construir castillos como el dos de nueve con forro y manillas.

Es necesario tomar conciencia de nuestra responsabilidad con el bien común. Esto es lo que hicieron las ‘muletas’ y lo que todos estamos llamados a hacer. Así, es posible construir castillos grandes y muy bonitos.


Selección de fragmentos de una intervención del 2013

Albert Batalla i Siscart

@albertbatalla

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Ciutat Nova: Revista trimestral donde descubrimos y compartimos historias y proyectos inspiradores y cercanos para fortalecer #vínculos positivos. #diálogo

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