Dentro de cuatro días, el verano dará paso al otoño. Un curso trae una de nuevo. Todo va girando y, sin darnos cuenta, cerramos la pausa veraniega para dar paso a nuevos episodios de la aventura Ciutat Nova. Bueno, quizás no sea del todo una aventura, pero sí un camino apasionante, repleto de sorpresas, retos, desafíos y descubrimientos difíciles de imaginar por avanzado.
Es así como nos sentimos al inicio de este segundo año del nuevo proyecto Ciutat Nova. Ilusionados como el primer día y, al mismo tiempo, conscientes de que entramos en un tramo del camino que exige consolidación, perseverancia y búsqueda continua de las novedades que nuestra vara de zahorí – ahora, un poco más experimentada – va detectando sin pararse. Un camino que, por si mismo, va descubriendo nuevos cruces, nuevas opciones, nuevas sendas que es necesario explorar. Un camino que se ensancha y se achica al mismo tiempo, simultáneamente sube y baja, mientras da vueltas y avanza al mismo tiempo. Un camino, con un objetivo claro y definido. Un objetivo que sólo se alcanza si por el camino nos damos cuenta que cada vez somos más, más diversos, más plurales. Si por el camino nos vamos haciendo conscientes de que sabemos lo que queremos, pero vamos construyendo, con unos y otros, el cómo llegar hasta él.
En este curso, el castillo tiene que ir subiendo pisos. Esto sólo será posible con una ‘piña’ bien numerosa, fuerte, robusta, cohesionada, amplia, abierta. Una base que sostenga la fragilidad de la construcción. Da coraje, fuerzas, aporta energía, seguridad, sabiduría, experiencia. Aporta nuevos vínculos, nuevas relaciones, nuevos horizontes. Ensancha cada vez más la mirada, permite llegar cada vez a más personas, amplia los círculos, borra los límites e incorpora una diversidad cada vez más diversa. Sólo así el ‘anxaneta’, uno más del grupo, podrá hacer la aleta y, con este gesto, provocará que mucha gente levante la mirada. Una mirada que, buscando al ‘anxaneta’, encontrará el azul del cielo, los espacios abiertos y la esperanza de construir algo juntos.
Sirva pues, este inicio de curso, de invitación nada formal, pero de corazón, a hacernos partícipes de este camino que Ciutat Nova propone. De formar parte de esta ‘piña’, de esta base, de estos pisos que van subiendo y se van consolidando, de ser el ‘anxaneta’. Todo el mundo, de cualquier edad, en cualquier lugar, en cualquier tipo de situación, piense como piense, crea en lo que crea, es portador de una inestimable experiencia vital. Todo el mundo puede contribuir, si así lo desea, a ensanchar este camino que quiere reforzar los vínculos entre las personas. Que quiere contribuir a hacernos conscientes de que la vida sólo se puede entender en relación con las personas que nos rodean. Un camino que quiere aportar su camino de arena para que el desamparo que experimentamos encuentre cobijo en la comunidad de personas que se saben juntas. Un camino que quiere ayudar a transformar la indiferencia en cuidado, la frialdad en relación y el conflicto en una oportunidad de encuentro. ¡Manos a la obra!
Acerca del autor
Ciutat Nova: Revista trimestral donde descubrimos y compartimos historias y proyectos inspiradores y cercanos para fortalecer #vínculos positivos. #diálogo
