Lluís Moregó es un joven barcelonés que ahora reside en Colombia. Con la intensidad que vive la vida y las relaciones sociales, parece que haya vivido ya una vida y media, y sólo tiene 26 años. Apasionado de la amistad, saborea los procesos, además de los resultados. Prefiere un trabajo menos agradable con un buen equipo humano que al revés. Y está encantado de colaborar con sus escritos en nuestra revista, porque es un buen amigo de Ciutat Nova.

 

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia?

Recuerdos de verano… Nos pasábamos prácticamente dos meses en un apartamento en la Costa Dorada: jugar en la arena, por las noches con los amigos, baños en la piscina… Recuerdos de grandes amistades, que me han marcado la vida. Y también de las estancias veraniegas en los EEUU, en casa de una amiga de mi madre. Eran dos o tres semanas de vida de familia, de vacaciones: el café de mis padres con canela y nuestras leches con cereales…

¿Qué querías ser de mayor, cuando eras pequeño?

A mi abuela paterna, Isabel, le dije una vez que quería ser médico, pescador y cocinero. Ella me dijo: “Eso es muy fácil, Lluís. Tú te haces médico, así ayudarás a la gente y ganarás dinero. Podrás comprarte una barca e ir a pescar, y luego podrás cocinar el pescado. Así serás médico, pescador y cocinero”. Y yo, asombrado: “¡Ostras, abuela, qué buena idea!”.

A fecha de hoy no sé pescar, no me gusta cocinar y mis estudios son más sociales que científicos. Pero… la idea de mi abuela me pareció muy, muy buena.

Estudias o trabajas?

Soy ni–ni, podríamos decir… o no. Me explico: He estudiado economía y derecho en la UPF, pero en 2º me di cuenta de que mi vocación era la psicología y he acabado también estos estudios en la UOC. He trabajado en recursos humanos de una empresa y en estrategia de negocio. Hace un tiempo que lo dejé y desde hace cuatro meses vivo en Colombia, en una comunidad terapéutica que se llama El juego, donde se trabaja en psicología de grupos y de conflictos.

Aquí y ahora, trabajo y vida personal están muy entrelazadas. El lugar donde vivo es el lugar donde trabajo aportando a la comunidad lo que he aprendido en el mundo de la empresa, para tratar de hacerla sostenible y que más personas puedan aprovechar las terapias que aquí se desarrollan. Y a la vez, continuo en formación, porque la metodología aquí es muy diferente de lo que he estudiado.

Dejar plantado un buen trabajo… ¿Quizá no le das demasiada importancia a la profesión… ¿Qué es lo que valoras tú del trabajo?

Por supuesto que valoro el trabajo. Es lo que me está permitiendo subsistir, ahora que no tengo ingresos, gracias a los ahorros y a llevar una vida austera. Lo que valoro del trabajo es el proceso, disfrutar haciendo lo que haces… Y sobre todo, las relaciones sociales que se pueden construir en el entorno profesional.

Se sabe que las personas que viven más felices son las que tienen una red sólida de relaciones, que se sienten bien acompañadas y amadas por la gente que les rodea. Si en el trabajo pasamos un tercio de nuestra vida, para mí no tiene sentido que en el ambiente laboral no haya personas que valoras, con quien te gustaría pasar tiempo fuera del trabajo…  Por eso preferiría hacer una tarea que me guste menos como actividad en sí, pero donde me sienta más acompañado y pueda trabajar en equipo.

Un libro o una película que te haya gustado mucho. ¿Por qué?

Mirando mis listas de libros y películas preferidas, te diré un título de cada.

El duelo es esa cosa con alas es un libro de Max Porter. Una prosa poética preciosa, una historia de un padre y dos hijos que han perdido a la madre y que reciben la visita de un cuervo: el duelo. ¡Precioso!

Barcelona, noche de invierno, es una película de humor, ligera, que expresa la pluralidad que convive en Cataluña, con espíritu mediterráneo, muy divertida.


Valoro mucho las relaciones sociales que construimos en el trabajo


¿Qué huella querrías dejar en el mundo?

Me gustaría que se me recordara como alguien que amaba, como un buen amigo, alguien que ha contribuido a dar importancia a la salud mental, a nuestros vínculos y a nuestras redes sociales como principal manera de vivir saludablemente.

¿Qué te llevarías a una isla desierta?

Un aparato para escuchar música, o bien una guitarra. Si puede ser, me llevaría a alguna persona que quisiera venir y vivir en compañía. Y libros… mejor aún, un e-book con muchos libros descargados.

Una persona, o dos, que te hayan marcado positivamente.

Mi abuela Isabel, que nombraba antes. Una mujer fuera de serie: madre de 8 hijos, abuela de 18 nietos, bisabuela de 9 biznietos y subiendo… Esta familia numerosa y bien avenida es lo que la hace más orgullosa. Con mi abuelo, están muy enamorados, a pesar de la fuerte demencia de él en los últimos años. La abuela es toda ella bondad, paciencia, amor incondicional… Sabe muy bien cuando hay que aceptar las cosas porque no puedes cambiarlas y cuando has de luchar por ellas, porque sí que puedes influir. Su sentido religioso le ayuda a amar y vivir mejor y está muy preparada para morir con los deberes hechos.

Una sorpresa que te haya regalado la vida. 

¿Cuál escoger…? Quizá, haber conocido a mi mejor amigo, en la universidad. Me conoce como si me hubiese parido y yo le conozco como si lo hubiera parido; me ha ayudado a entender que en el mundo hay personas que pueden pensar muy diferente de ti y lo que es obvio o fácil para ti puede no serlo para ellas… Poder entender esto es un regalo, una sorpresa, no me imaginaba tener una amistad así.

¿Por qué eres “amigo” de Ciutat Nova?

Lo soy gracias a la familia Rodríguez Salleras: soy muy amigo de Jordi, colaborador de CN, y de su hermano Pere. Compartimos un sentido de la espiritualidad, de la importancia de amar, del diálogo, sobre todo con los que son diferentes… También Francesc, otro colaborador de CN, descubrió mis escritos en el blog Alguns aprenentatges, que podían encajar con el tono de CN y yo… ¡encantado de ser una más de los centenares de voces que participan en la revista!


Esta entrevista ha sido publicada en el número 188 de la revista: ¡Qué trabajos!

 

Acerca del autor

Ciutat Nova es una parte de mí. Soy licenciada en Filología Hispánica y con formación en periodismo: un tándem ideal para una amante de las lenguas, las palabras y la comunicación. Media vida en Valencia, donde he nacido, y media vida en Cataluña: otro buen tándem…

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