Isabel es una amiga, mía y de Ciutat Nova. Hemos compartido momentos diversos de la vida, actividades, comidas… Hemos charlado muchas veces y ahora, también ha accedido a hacerlo a través de las páginas de la revista que tanto aprecia.
¿Qué es lo que más te gusta de tu ciudad natal?
Nací en Girona en 1953 y he vivido allí hasta el 2007, cuando fui a vivir a un pueblecito de la comarca del Empordà que se llama Arenys d’Empordà. De Girona lo que más me gusta es el barrio antiguo. Y de mi pueblo, el silencio, la paz.
¿Qué recuerdos tienes de la infancia?
Soy la pequeña de tres hermanos. Más que anécdotas con ellos, de cuando era pequeña recuerdo la mirada de complicidad de mis padres: se palpaba su amor fuerte y seguro, a pesar de los sufrimientos que vivieron.
¿Qué querías ser de mayor, cuando eras pequeña? ¿Ha coincidido con el paso del tiempo?
Quería ser doctora. De hecho, empecé los estudios de medicina y la motivación, para mí, era sobre todo religiosa: tenía la intención de servir a Dios en los más pobres. Pero con el paso del tiempo, entendí otros caminos para mi vida: me casé e hice la carrera de magisterio; en nuestra familia hemos tenido 6 hijos y, de momento, 15 nietos.
¿Qué te llevarías a una isla desierta?
Si tuviera que ir sola, un libro.
¿Qué es lo primero que piensas al despertarte?
La verdad es que lo primero que me viene a la mente es: “Tengo un nuevo día para amar”.
¿Y lo último, antes de apagar la luz?
Repasando el día vivido, me sale espontáneamente dirigirme a Dios y decirle: “Señor, perdóname los errores”, con un deseo de llegar a vivir cada vez mejor el propósito de amar que me he hecho por la mañana.
Una sorpresa que te haya regalado la vida.
Con el corazón en la mano: enamorarme y casarme.
¿Cómo quisieras que te recordaran los demás?
Como alguien con quien siempre han podido contar.
La pregunta anterior nos sitúa en el escenario de cuando estemos muertos… ¿Piensas a veces en la muerte?
Sí, a menudo. Pienso que es como llegar a casa, después de un largo viaje. En cierta manera, tengo ganas de llegar, pero eso no quiere decir que esté esperando morir, ni que lo desee. Soy feliz de poder estar en la tierra, entre los que amo y me aman, y poder darlo todo de mi… pero, desde mi experiencia de fe, pienso que será bonito llegar y descansar en la Paz del Dios. Con sinceridad, no me da miedo la muerte, es una vieja amiga.
No me da miedo la muerte, es una vieja amiga
Una vieja amiga… ¿Has vivido de cerca la muerte?
Sí. Mi hija pequeña, la llamábamos Nineta, aunque se llamaba Isabel, era una niña alegre, siempre con una sonrisa, estudiosa, empática con las compañeras de clase y con la familia, con sus hermanos. Pero, cuando tenía unos 15 años, enfermó. Al principio parecía anorexia, porque dejó de comer, pero finalmente nos dijeron que se trataba de un Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). La consecuencia es que no quería vivir, me decía que no tenía derecho a vivir, que debía morir… y se autolesionó muchas veces. Por más médicos e instituciones que visitamos mi marido y yo para intentar ayudarla, todo fue inútil, después de 9 años de dura lucha para salvarla, un día fue el definitivo: se tiró a las vías cuando pasaba un tren. Tenía 24 años.
Fue mi primer encuentro fuerte con la muerte. Una muerte antinatural, por decirlo de alguna manera, que no tocaba. Es natural que mueran los abuelos, los padres… pero una hija, no. No obstante, esta muerte, tan dolorosa para mí y para toda la familia, tuvo una vertiente positiva: hizo que ella ya no sufriera más. Habrá llegado al cielo, estoy segura, y eso me da alegría.
Respecto a mí, en ese momento del duelo, en conciencia y ante Dios, vi que tenía dos alternativas:
· Ponerme a llorar en un rincón y no levantarme ya nunca más.
· Mirar a los que lloran a mi lado y ser su consuelo. Amar.
Escogí la segunda.
¿Por qué eres amiga de Ciutat Nova?
Porque en ella encuentro rectitud de ideas, apertura, esperanza. Sobre todo, tal y como está hoy en día el mundo, necesitamos revistas como Ciutat Nova. ¡Gracias por existir!
Esta entrevista ha sido publicada en el número 192 de Ciutat Nova: Morir:el arte de vivir
Acerca del autor
Ciutat Nova es una parte de mí. Soy licenciada en Filología Hispánica y con formación en periodismo: un tándem ideal para una amante de las lenguas, las palabras y la comunicación. Media vida en Valencia, donde he nacido, y media vida en Cataluña: otro buen tándem…
