Trabajo: un mercado sin exclusiones

El mercado del trabajo es extremadamente delicado porque la ‘mercancía que se compra y se vende es el tiempo del que disponemos las personas, es decir, la misma vida de los hombres y de las mujeres. En realidad, el mercado laboral tendría que ser el más humano de todos, pero el sistema económico imperante lo ha convertido en una herramienta al servicio de los beneficios empresariales y, en consecuencia, hay bolsas de personas que se quedan al margen.

Es precisamente en estas personas y colectivos en los que Ecosol centra sus objetivos, facilitando la inserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad social y laboral; y lo hace desde la perspectiva de una empresa económicamente rentable, manteniendo criterios de calidad, tanto en la prestación del servicio como en la gestión, contribuyendo así al desarrollo sostenible, económico y social.

Su actividad empresarial gira alrededor de estos cuatro ejes:

  1. La profesionalidad del equipo humano,
  2. La participación de una entitad vinculada a la comunidad y que es transparente en su gestión,
  3. El emprendimiento social, generando recursos para sus actividades y actuando de manera competente y responsable con las personas y el entorno,
  4. La innovación en la búsqueda de herramientas, conocimientos, métodos y tecnologías para llevar a cabo proyectos que sean sostenibles.

Es así como Ecosol ha conseguido, en este pasado año 2019, acoger a más de 200 personas, consolidar 83 puestos de trabajo para personas en proceso de inserción laboral que han sido ocupados por 163 personas, e incorporar 22 de ellas al mercado abierto. La diversificación de actividades económicas es también una de las claves de su desarrollo, siendo éstas tan variadas como, para citar algunos ejemplos: el mantenimiento de edificios, el montaje y alquiler de bicicletas, la construcción, recogida y gestión de residuos de ropa, la gestión de almacenes y logística, la mensajería sostenible o la confección.

Las personas de inserción laboral que allí trabajan también corresponden a perfiles muy diversos: personas con disminuciones leves, físicas, psíquicas o sensoriales, con enfermedades mentales, con posibilidad de inserción laboral; personas destinatarias de la renta mínima de inserción o que no pueden acceder a ésta; jóvenes mayores de dieciséis años y menores de treinta procedentes de instituciones de protección de menores; personas con problemas de drogadicción o alcoholismo; internos de centros penitenciarios en situación de acceder a una ocupación, personas en libertad condicional y ex reclusas…

Pero, a pesar de este éxito, o quizás precisamente por ello, Ecosol no se conforma y no se esconde antes algunos retos que ha de afrontar, como son el poder dotarse de una infraestructura que posibilite un acompañamiento más cuidadoso e individualizado de las personas en proceso de inserción laboral, y también el adquirir un conocimiento más profundo del mercado de trabajo, para poder identificar ahí las opciones para nuevas actividades económicas.

Ni tampoco olvida el reto estructural de sensibilizar al tejido empresarial del entorno para superar las reticencias cuando se trata de contractar personas en riesgo de exclusión, quizás por motivos como la desconfianza, la poca experiencia o la escasa calificación; ni el trabajar para eliminar factores de discriminación social, como son los estereotipos relacionados con la juventud, la edad, la inmigración o el género, lo que es también una prioridad.

Innovación, emprendimiento, sensibilización y profesionalidad todo al servicio de la persona en su sentido más inclusivo. En definitiva, empresas como Ecosol, son imprescindibles, porque no es solamente el trabajo que hacen, sino que nos muestran un camino, que es posible, hacia la humanización del mercado laboral.

Anna Güell, gerente de Ecosol 

¿Por qué trabajas en una empresa como Ecosol?

Quiero formar parte de una organización comprometida en la mejora de la calidad de vida de las personas, y, en Ecosol, lo hacemos a través del trabajo: trabajo con valores, que cuenta con las personas que realizan actividades sostenibles, a nivel social, ambiental y económico.

Anteriormente, ya trabajabas en el Tercer Sector, ¿verdad?

Una vez acabados los estudios, comencé a trabajar en economía social, a través de la cooperativa Sersa, llevando la administración de un centro de formación, y también comencé a trabajar como formadora para personas sin trabajo.

En 1998, comienzo en los servicios de Orientación laboral de Cáritas y, en 1999, hago de coordinadora del pre–taller. Así es cómo comenzamos a construir ECOSOL, primeramente, con personas contratadas por Cáritas Diocesana de Girona y, en el año 2005, con la constitución de la empresa Economía Solidaria Empresa de inserción SLU, sociedad propiedad de Cáritas.

¿Los objetivos de Ecosol hacen que la cultura empresarial y su gestión sea diferente a la de otras empresas?

Las empresas de Economía Social estamos orientadas al desarrollo de las personas en todos los aspectos que implican la integridad del ser humano, fomentando la participación y la corresponsabilidad en el funcionamiento de la organización e impulsando su desarrollo personal y laboral de manera sostenible, a nivel económico, social y ambiental. Creo que, actualmente, y pensando en la gestión por valores, las empresas los van integrando en su cultural empresarial.

¿Cómo ves el estado de salud del Tercer Sector, en el momento actual?

Me parece que estamos en un momento de crecimiento importante en el que hay que avanzar en la cultura de la cooperación y establecer sinergias: es nuestro mayor reto para la supervivencia de muchas entidades e iniciativas sociales.

 

Artículo publicado en la revista 180, Uy! La economía!. Ya disponible en la Tienda de Ciutat Nova tanto en versión digital como en papel.

 

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