¿Estás en lo cierto? ¿Quién te lo dijo? ¡Puedes estar seguro! Ciutat Nova está embarazada de innovación. ¡No me lo puedo creer! Pues mira, quien me lo ha dicho es de toda confianza. Además, asegura que el nacimiento se espera para los próximos meses. Hacia la primavera, parece ser. Pues vaya, ahora que lo dices, pienso que 30 años es una buena edad para estas cosas. Si no lo hace ahora que es joven, ¿cuándo lo hará? Tienes toda la razón, pero, lo que no acabo de entender es por qué se ha embarcado en semejante aventura. Ya sé que la juventud se atreve a todo, pero quieras o no, la novedad siempre comporta sus riesgos y … ahora que estaba tan bien, son ganas de complicarse la vida, si quieres que te sea sincero. Es cierto que cambiar siempre cuesta, pero mira, yo voy haciendo mis reflexiones y, si quieres que te lo diga, me parece que lo entiendo, aunque sea a medias. Si tienes tiempo te lo explico mientras nos tomamos el café…

El otro día leí una entrevista muy interesante que le han hecho a Gaspar Bruguera, que fue el primer director de Ciutat Nova. Mira por donde, en el primer número que salió, ya se decía que la revista se ponía “al servicio de todos” y sin ningún género de dudas, nacía con una inequívoca vocación de diálogo. Y, por Dios, que esta “herramienta pequeña, limitada y austera”, tal como la define Gaspar Bruguera, ha conseguido, contra todo pronóstico, desbrozar muchas hierbas y abrir camino en muchos ámbitos del diálogo. Durante años y años, ha sido vehículo de comunicación entre las personas que nos movemos alrededor del Movimiento de los Focolares. Conozco a más de uno que durante mucho tiempo ha podido mantenerse conectado gracias a esta frágil publicación. Para muchos ha sido siempre como un hilo, un cordón umbilical que lo ha mantenido alimentado de toda la riqueza espiritual y cultural que nace de una cultura enraizada en la fraternidad universal. Sólo por esto ya vale la pena hacer crecer un medio como este.

Pero Ciutat Nova también ha ido abriendo muchos espacios de diálogo. Ha mantenido las puertas siempre abiertas. Ha favorecido la participación y la colaboración entre colectivos diversos, dentro y fuera de la Iglesia. Ha mantenido un diálogo abierto y sincero con personas de otras confesiones y de otras religiones. Ha sido especialmente sensible a los hechos sociales y culturales que se han ido produciendo a su alrededor. Personas de pensamiento diverso, sin necesidad de tener un referente religioso, han entrado en diálogo con ella y también han podido participar. Con los años, ha ido creando un estilo propio, una manera de ser y de ver las cosas, muy cercanas a la idiosincrasia del pueblo al que quiere servir. Todo esto para mí ha sido Ciutat Nova. Entonces, ¿por qué es necesaria esta innovación?

Diálogo al inicio, diálogo durante y diálogo ahora. El diálogo ha sido, es y será el núcleo central de Ciutat Nova. Desde este aspecto sólo cambia la obertura y la profundidad de este diálogo que se propone alcanzar los 360º. Pero al mismo tiempo todo cambia, porque lo hace la sociedad que nos rodea. Las nuevas tecnologías permiten otros niveles de interacción. La sociedad se ha hecho más plural, los retos que todos juntos tenemos delante son nuevos. ¡No podemos poner “el vino nuevo, en odres viejos”! No podemos buscar respuestas adecuadas para los nuevos problemas que la humanidad tiene planteados, con los esquemas de siempre. La cultura del diálogo y de la fraternidad debe entrar en juego en el mundo contemporáneo, para poder hacer la aportación que le corresponde. No tiene la solución, porque las soluciones son plurales, pero dentro de esta pluralidad su aportación no puede faltar. El patrimonio de una espiritualidad y un estilo de vivir que, vividos durante largo tiempo por un numeroso pueblo, se han convertido también en cultura, y es una voz que debe estar presente en el mundo de este siglo.

Perdona, que ahora ya me he lanzado… Por esto, me parece entender este embarazo de innovación de Ciutat Nova. Nacerá una criatura con la sabiduría de estos treinta años de historia. Una herramienta nueva y al mismo tiempo vieja, para poder construir una comunidad más vital y cercana entre todos sus amigos. Un círculo que, con seguridad, se ensanchará cada vez más. Irá creciendo hasta alcanzar ámbitos cada vez más amplios de la sociedad, abrazando su compleja diversidad que la enriquece. Para hacerlo, necesitará utilizar el lenguaje y los canales actuales. Continuará siendo una criatura frágil, pero necesaria…

Para, para, ¡alto! Me estás agobiando un poco. Me parece que, un poquito, ya lo entiendo. Continuaremos hablando otro día.


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Acerca del autor

Colaborador habitual de Ciutat Nova y también... profesor de economía (jubilado), gerundense de adopción de espíritu universal, defensor de causas más o menos perdidas. Pensador por afición. Lector recalcitrante. Escritor vital. Comunicador.

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