Si el adjetivo “transformador” se aplicara a las personas, Jordi sería el ejemplo que aparecería en el diccionario. “Transformar” es, seguramente, la palabra que este veterano del trabajo colectivo ha utilizado –y ha aplicado– más a lo largo de su vida. Ahora, transforma impulsando el consumo consciente desde Opcions.

 

Esto te viene de lejos…

El 1971, con 15 años, me echaron de mi primer trabajo por haber organizado una protesta. A los 17, ya con una clara conciencia de cambiar las cosas, entendí que para que éstas tuviesen un sentido más equitativo y transformador, se tenía que trabajar colectivamente. Primeramente, descubro el sindicalismo de clase y desde allí entro en organizaciones políticas de izquierda.

Paso muchos años en la universidad, dedicado a la transferencia del conocimiento, pero veo unos criterios muy mercantiles, que la transferencia de conocimiento se basa mucho en los beneficios económicos que se obtienen, y echo en falta más espíritu colaborador entre las universidades.

Saltemos al 15M

Decepcionado de la política institucional, me implico en movimientos de democracia directa, de incidencia política desde organizaciones de base. Descubro el cooperativismo y la Economía Solidaria, todo un mundo que hace del trabajo cotidiano y del consumo herramientas de transformación.

Y llegas a Opcions

El año 2014, empiezo a colaborar; más tarde, me vinculo profesionalmente y ahora, ya jubilado, lo hago como presidente, desde el voluntariado.

¿Qué es una cooperativa de segundo grado?

Es aquella que agrupa otras cooperativas que dan servicio directo y que denominamos de primer grado.

¿Cómo resumirías vuestro proyecto?

Opcions te ayuda a consumir mejor, ofreciéndote información y ayudándote a superar las barreras que dificultan el acceso al consumo.

¿Qué barreras?

La primera que encontramos es la falta de información. A través de nuestra web, de las redes sociales y de la revista en papel, uno puede tener más criterio para consumir. La segunda, es una barrera económica y para superarla Opcions te hace más económico el acceso al consumo consciente. También hay una barrera instrumental y, por eso, acompañamos a nuestros socios facilitándoles los cambios de manera cómoda, rompiendo inercias y haciendo más motivador el cambio.

¿Qué sectores abarcáis?

Nuestras 18 cooperativas de servicio asociadas llegan a casi todos los ámbitos del consumo: agua y energía, alimentación, vivienda, higiene y cosmética, ropa y complementos, tecnología, movilidad, cultura y ocio.

Los cambios en el consumo deben introducirse poco a poco, pero de forma continuada

¿Por dónde podemos comenzar un camino sostenido hacia un modelo de consumo más solidario, ecológico y de proximidad?

Nosotros aconsejamos comenzar por los contratos de servicios básicos (energía, telefonía, seguros y finanzas). Son acciones que haces una vez pero que perduran en el tiempo, y comienzas a sentir que estás cambiando cosas en tu vida, que has iniciado el camino; te sientes parte del cambio y comienzas a explorar qué más puedes hacer: generar menos residuos comprando las cosas al por mayor o utilizando tus envases, evitar el plástico siempre que se pueda…

Te aconsejamos que introduzcas los cambios poco a poco, sin presión ni angustia, pero de manera continuada. Si lo haces como una trayectoria vital, descubres que es un recorrido muy eficiente.

Además, si haces este cambio con compañías de la economía solidaria, estas acciones te sitúan en otro escenario de tu vida, porque ya estás contratando tus principales consumos cotidianos en cooperativas sin ánimo de lucro, que contribuyen a la construcción de una sociedad más equitativa.

No me ha quedado claro si preferís hablar de consumo consciente o de consumo responsable.

Aunque es cierto que la palabra responsable aparece en nuestro nombre oficial, tratamos de evitarla, porque ese concepto señala mucho a la persona mientras que, en realidad, una gran parte de la responsabilidad es de la política pública. La actitud individual llega en última instancia.

¿Y el comercio electrónico? Parece que estáis entrando.

El comercio electrónico ha dado un salto disruptivo durante la pandemia y entidades como Amazon están incrementando de manera exponencial su capacidad de penetración en el mercado. Estos monstruos del capitalismo de plataforma se han de cuestionar y poner en evidencia, y nosotros queremos ofrecer alternativas desde la economía solidaria.

¿Cómo?

Estamos construyendo la plataforma digital de la Economía Social y Solidaria. Apenas estamos empezando, y tenemos el apoyo institucional del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya.

¿Por qué productos comenzaréis?

Un poco, por todos. Si comenzamos por los servicios básicos y les añadimos la alimentación y el pequeño consumo ya es un buen inicio para los primeros seis meses.

No olvidemos, sin embargo, que nosotros nos aproximamos al comercio digital con una mirada diferente. No queremos que la gente consuma mucho, porque eso es más fácil mediante la digitalización, sino que continúe aplicando criterios de consumo consciente –ver tabla– y, por lo tanto, siga planteándose reducciones en su consumo, el consumo sin compra…

Tampoco queremos substituir lo que el territorio genera, ni pretendemos construir cosas que ya existan, sino que intercooperen, que la plataforma sea un lugar de encuentro que priorice las actividades cercanas. En algunos casos, quizás ni será necesario que te lo traigan a casa, podrás ir al ateneo del pueblo, que será un centro de distribución, o a la tienda.

¿Ves en el mundo cooperativo una verdadera alternativa al consumo desenfrenado?

El mundo cooperativo tiene más que ver con el modelo socioeconómico, pero también es cierto que las entidades que trabajamos para la transformación a través del consumo solemos optar por el modelo cooperativo, porque es el modelo más democrático, participativo y equitativo desde el punto de vista de la fiscalidad, porque es redistributivo en origen.

¿Puedes explicármelo mejor?

Se nos dice que vivimos en un sistema en el que la fiscalidad tiene un carácter de redistribución y, por lo tanto, no pasa nada porque una empresa, o quien sea, gane mucho dinero; la fiscalidad ya se ocupará de redistribuir socialmente esos beneficios, pero es falso, porque los instrumentos fiscales que tienen los grandes oligopolios o la existencia de paraísos fiscales hacen de eso una falacia. Con las cooperativas –que no tienen afán de lucro, o es limitado–, estamos apostando por modelos económicos que no tengan necesidad de la fiscalidad para ser redistributivos, y que lo sean ya en su origen y en su conceptualización.

¿Cómo afecta al consumo la situación provocada por la Covid?

Hemos de ser realistas. Después de la crisis, se nos querrá convencer de que la mejor manera de ir adelante es volver a consumir mucho, pero, aun así, tenemos ahora motivos de reflexión para entender que ésta no es la salida.

Algunos elementos que ya se formulaban de forma teórica se están manifestando ahora vitalmente. La soberanía alimentaria, por ejemplo, es un concepto abstracto, pero cuando se cortan las comunicaciones y dejamos de recibir productos del otro extremo del mundo, se hace muy concreto. Resulta evidente que no podemos consumir de todo durante todo el año, pero es que, en realidad, no es necesario. Destrozamos las economías locales consumiendo manzanas de Australia o de Chile fuera de temporada, cuando, en realidad, tendríamos que consumir productos de temporada de nuestra proximidad. La crisis nos ha puesto delante qué quiere decir hacer crecer las economías locales, consumir productos de cercanía, no consumir de manera descontrolada.

Y todavía más, tomar consciencia de que el planeta es limitado, finito, que le estamos sacando recursos que sobrepasan sus posibilidades, que esto no es sostenible, son elementos que ya no se dicen solamente desde la economía solidaria. Incluso las grandes corporaciones comienzan a hacer este discurso.

¿Vosotros veis señales en esta dirección?

Sí, aunque sean señales débiles. En nuestro caso, Opcions va creciendo de forma sostenida e incluso no hemos bajado en el 2020. Cada vez hay más consciencia, pero tenemos muy claro que sin políticas públicas que den apoyo y contribuyan a consolidar y fortalecer el cambio éste no es posible. Por consiguiente, queremos intervenir también en la agenda política y pública, poniendo frente a la administración y a los partidos las reclamaciones y reivindicaciones de la economía social y solidaria, para conseguir un modelo más plural.

¿Has participado en la elaboración de las bases de la futura ley de Economía Social y Solidaria de Cataluña?

Sí. Hasta ahora, la Economía Social y Solidaria tenía carácter testimonial y alternativo, pero durante dos años todas las familias de este sector hemos redactado conjuntamente –y en colaboración con la Dirección General– un documento que permita concretar una ley que dé a la ESS la categoría de modelo económico, tan válido como cualquier otro y que contribuya a una mejora social.

¿Hay alguna ley como ésta en algún otro país?

Francia y Quebec son los dos grandes inspiradores.

La transcendencia para mi es lo que hemos heredado y lo que dejamos a los otros

Volviendo al consumidor, ¿crees que se trata de consumir menos o de consumir de manera diferente?

Una cosa contiene a la otra, porque consumir de manera diferente quiere decir plantearse consumir menos. Pero hemos de ser muy prudentes con los conceptos, porque proponer genéricamente consumir menos te sitúa en una posición elitista. Te presenta un paradigma que dice “yo estoy consumiendo por encima de lo que necesito”, y puedes ofender profundamente a amplios sectores de la sociedad.

Personalmente, como me siento afortunado de haber heredado un mundo con muchas ventajas, procuro dejar una buena herencia a los que vendrán después. Para los que no creemos en la transcendencia en sentido vital, la trascendencia consiste en lo que hemos heredado y en lo que dejemos a los otros.

Esta entrevista se ha publicado en el número 184 de Ciutat Nova: Otras caras del consumo

Acerca del autor

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Tras una amplia experiencia en el mundo de la enseñanza, actualmente está en la dirección de la revista Ciutat Nova.

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