Al nacer venimos de la Nada y al morir volvemos a la Nada. Nada traemos y nada nos llevamos. La Nada es un misterio que con los años parece atraer cada vez más fuerte nuestra atención.
Me pregunto si en realidad la Nada es el Todo, se niega a ser catalogado como Nada y por eso atrae nuestra atención, como si en vez de ser el ogro malo quisiera decirnos que es la Vida Eterna.
Sigo hablando con mis padres, les veo, les sueño, sigo teniendo con ellos un contacto incluso mucho más amoroso que cuando estaban vivos. De sus labios, ahora sólo oigo palabras de cariño porque es ese el recuerdo con el que he elegido quedarme.
Que estén muertos sólo significa que no tengo su presencia física, que yo sigo su legado en este proceso llamado Vida mucho más largo que una vida física, que tengo mucha más información de la que yo sola hubiera podido elaborar en todos los años que llevo vividos. Que estén muertos significa que existieron. Siento la presencia de mis seres queridos en forma de energía, de vínculos afectivos y les echo de menos. Devolvieron a la Tierra sus componentes materiales, el “polvo de estrellas” con los que hemos sido creados y a las personas nos dejaron recuerdos en forma de experiencias, palabras y sentimientos.
Creo en la Nada como una Conciencia Grande, muy grande, mucho más grande de lo que puedo concebir con mi conciencia física de la misma manera que se me escapa la inmensidad del Universo. Como ser físico me siento muy limitada pero en mis sueños, en mis momentos de meditación entro en una Nada que no es física que se despliega ante mí en infinidad de expresiones con un sentimiento único de Paz, Amor y Libertad.
Me siento Energía Divina e Infinita viviendo el regalo de una experiencia física. Mi experiencia es única pero no puede existir sin todas las demás experiencias físicas que existen, han existido y existirán en este mundo. Creo que nos agarra a la Vida el cariño de los que nos rodean y una necesidad de dejar “Algo Bien Hecho” detrás de nuestra muerte.
Creo que aceptar la Vida es aceptar nuestra Divinidad. Aceptar la Vida es aceptar la Muerte como algo natural. Es aceptar que todo lo que hacemos en esta vida está bien, que hagamos lo que hagamos siempre elegimos la mejor opción con el conocimiento y en las circunstancias en que nos encontramos.
Creo que siempre venimos en el mejor momento que nosotros mismos elegimos y creo que nos vamos en el mejor momento que nosotros mismos elegimos.
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