La vida es un todo que tiene muchas partes, etapas, matices, tonalidades variadas y silencios. Como la música. Nietzsche decía que ‘sin música, la vida sería un error’; pianista y melómano, además de filósofo, quizás exageraba. O quizás no.

Hablamos de música, pero quizás deberíamos hacerlo de músicas. La diversidad de géneros diferentes de música representa un abanico amplio, por lo menos, como la realidad que nos rodea. Una música, muchos géneros.

Si nos centramos en uno de ellos, por ejemplo, la música clásica, nos encontramos que un compositor generalmente crea obras muy variadas: óperas, conciertos, sinfonías, motetes, de cámara, sagrada… Un autor, diversas creaciones.

Cada una de estas obras se desarrolla en diferentes actos y movimientos; unos más lentos que invitan a la reflexión y otros vivaces y fuertes que nos empujan a la acción, el miedo o la euforia. Una obra, muchas emociones.

Uno solo de estos movimientos está compuesto por una serie de notas musicales: redondas, blancas, negras, corcheas, semicorcheas, fusas, semifusas… y también silencios. Melodías que van y vienen, rápidas y lentas, tonalidades y atonalidades. Una única parte, avalancha de diversidades.

La vida ya tiene también estas variaciones. Es una unidad que contiene momentos plurales. Una unidad que incluye de forma consustancial la diversidad más absoluta. En la música, para que todo funcione debe estar incluido en el pentagrama, un soporte aparentemente insignificante, pero imprescindible para poner las notas en relación, para darles un sentido. Como la cotidianidad de la vida que, aunque parezca banal, es el espacio donde las personas y los hechos se ponen en relación dando sentido a la misma vida. Sin relaciones no hay música y tampoco hay vida.

Escuchar una buena música no consiste sólo en mantener abierto el oído. Si queremos adentrarnos en las profundidades de la creación artística, deberemos dejarnos interpelar por sus ritmos y sus silencios. También iremos descubriendo en ello nuestros propios ritmos y silencios. La escucha se convertirá en un murmullo que nos pondrá en relación con lo más noble, lo más trascendente, lo más elevado que la vida ha depositado en nuestro interior. Si no lo habéis hecho nunca, ¡probadlo!

Artículo publicado en la revista 177 –  Somos música. Disponible en la Tienda CN y también en Amazon

Ilustración: mbofill_art

Francesc Brunés
Últimas entradas Francesc Brunés (ver todas)
0

Finalizar Compra