El estudioso búlgaro nos ha dejado a los 77 años. Deja su amor por un iluminismo nada intransigente, capaza de encontrar su sentido al otro.
Los grandes ancianos del Este nos dejan. A pocas semanas de la muerte de Bauman (polaco) y a pocos días de la de Matejevic (bosniano), sucede que también se va Tzvetan Todorov, un hombre de frontera, un búlgaro que había huido a Francia en 1963, porque era perseguido por el régimen comunista, y que acabó siendo prófugo toda su vida, dedicada al estudio de la literatura rusa principalmente y que, con el tiempo, fue un intelectual a quien le gustaba hablar de todo, del mundo que cambia.
Todorov se interrogó hasta el límite, tanto personal como comunitario, tanto individual como social, tratando siempre de no ceder a las derivas ideológicas iluministas, de las cuales era, a pesar de todo, un ferviente defensor.
En sus obras, argumenta su rechazo del “universalismo” iluminista, que cede a la mentalidad colonialista de la cultura europea, que se cree ser “la” cultura.
Siguiendo esta luz, Todorov se pronunció con valentía contra las intervenciones francesas en Libia y Mali, estigmatizó a los que teorizaban sobre el conflicto de la civilización (El miedo de los bárbaros, Pagés editors, 2009), se declaró favorable a la inmigración hacia Europa porque “los migrantes” representan unos recursos formidables para la vieja Europa” y, recientemente, había declarado que “la acogida del extranjero ha sido siempre el punto fuerte de la tradición europea”.
Hay incluso una faceta que ha sido poco resaltada en la larga búsqueda de Todorov, como pone de relieve Luigino Bruni: “Su reflexión sobre la relación y el otro es una herencia enorme”. En “Memoria del mal, tentación del bien (2001), Todorov vio cómo iba creciendo una “pluralidad no dogmática”, en la que la “vida en común” llegaba a ser el referente capaz de dar sentido a nuestra existencia en las fronteras.
Michele Zanzucchi @michzanzucchi
Artículo original en italiano.
Acerca del autor
Periodista y escritor , colaborador en Avvenire, Città Nuova y Frate Indovino.
Profesor de Comunicación en Sophia. 54 libros escritos. Consejero de EcoOne.
