¿Cuándo fue la última vez que leyó algo como sonrie y se feliz la vida es bella o no hay nada imposible, tú puedes con todo?

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Si fue hace cinco minutos, y demasiadas veces esta semana, no sé preocupe, no es usted, es el mundo en que vivimos. Un mundo donde frustrarse es terrible y no ser feliz en todo momento, algo peor.

No se asuste, lo que sigue no es una apología del sadismo. Sin embargo, permanecer siempre anestesiados ante el dolor, me parece sospechoso. Permítanme un ejemplo.

Nunca fui hábil en gimnasia. Sin embargo, tuve mis cinco minutos jugando al voleibol: en mi escuela hicimos un campeonato y mi equipo clasificó. ¡Hasta mis padres vinieron! Estaba en el banquillo y el profesor me dijo: “Entra ahora que te vean tus padres”. A lo que yo, indignado, le pregunté si me sacaba por mis padres. El profesor, paciente, me explicó que había seis chicos con mejores habilidades que las mías y que aprovechara que estábamos ganando porque si bajaba el marcador mis padres habrían venido por nada. No fue agradable, pero así fue como aprendí que mi carrera deportiva sería corta, y mejor probar con la escritura.

Si bien evitar el dolor y buscar la felicidad es intrínseco al ser humano, también lo es la capacidad de enfrentar la adversidad, aprender y sobreponernos. Negando nuestras propias debilidades y frustraciones hasta hacernos creer a nosotros mismos que no existen, nunca averiguaremos de qué somos capaces; y, por otro lado, creyendo que podemos con todo, obligándonos a ser continuamente felices, eximimos de responsabilidad a cualquier fuerza exterior. Como si fracasar o ser exitosos fuera, únicamente, responsabilidad nuestra.

En fin, terreno abonado para que el sistema abuse de nosotros y para que como dice el filósofo Byung-Chul Han, seamos nuestros propios explotadores mientras somos felices pudiendo con todo en todo momento.

Al ritmo que vamos, querer transitar una situación dura sin edulcorantes, encontrarle sentido al dolor podría convertirse en un acto de resistencia. No sé, piénselo.

Encontrarle sentido al dolor podría convertirse en un acto de resistencia.


Este artículo ha sido publicado en el número 193 de Ciutat Nova: Abusos 

Acerca del autor

Educador, poeta, filósofo, papá y empecinado cocinero. Fascinado por las posibilidades que la tecnología ofrece para transformar la educación, mejorar el mundo y conectar personas.

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