Todo lo que somos y todo lo que hacemos resulta un delicado trabajo de relación con nuestro entorno y con los demás. Dar y recibir, crear y recrear, hacer y deshacer.

 

Trabajar es aquello con lo que nos ganamos la vida, pero también podemos considerar el trabajo como un buen amigo que nos ayuda a expresar nuestra personalidad, a liberar nuestra creatividad o como una oportunidad para relacionarnos.

Aprendemos lo que la vida nos ofrece y después nos relacionamos para entregarnos mutuamente aquello que previamente hemos aprendido. Todos somos maestros y discípulos; influimos y somos influenciados; nos pulimos o nos embrutecemos con las personas con quienes entramos en contacto. Ahí donde vamos nos llevamos a nosotros mismos, nos presentamos, nos relacionamos con nuestras habilidades, con nuestras creencias, con nuestros disfraces, con nuestras grandezas y con nuestras tonterías.

Trabajo personal es el tiempo que invertimos en nosotros mismos, en nuestro propio bienestar, en sentirnos orgullosos, en nuestras aficiones. Es aquello a lo que dedicamos tiempo, pasión y energía. ¿A qué dedicas tu tiempo libre? ¿Tienes tiempo para desarrollar tu creatividad y tus inquietudes?


Nos relacionamos para entregarnos lo que hemos aprendido


Decide qué cosas son importantes en tu vida y dedícales el tiempo que se merecen. Dedica tu tiempo a hacer cosas que te gusten, cosas que te hagan sentir bien y que te permitan relacionarte. Trabaja en mejorar tu vida:

  1. Ámate a ti mismo para sentirte bien. Apóyate, se amable, cariñoso y paciente contigo mismo. No te critiques, no te asustes, no te compares. El mejor camino para disolver el resentimiento, las críticas, la culpa y el miedo es renunciar al pasado a través del perdón y la gratitud.
  2. Juega con tu niño interior. Es él quien conserva la ilusión, la curiosidad por aprender en la vida, el sentido del humor y las ganas de divertirse.
  3. A tu yo adulto le gusta compartir el reconocimiento, el éxito y el apoyo de tus seres queridos. Ten alguien especial a tu lado, alguien con quien comunicarte, buenos amigos con los que compartir los buenos momentos, alguien para acompañarte y en quien confiar en los malos momentos.
  4. Aprende, práctica y desarrolla nuevos puntos de vista, la flexibilidad ante las adversidades, la búsqueda de nuevos horizontes. Disfruta cuidando de ti y fortaleciendo tu cuerpo: mejora tu alimentación, muévete de formas agradables, procura dormir bien. Acércate a los demás a través de la cultura. Lee y estudia. Realiza afirmaciones positivas.
  5. Cree en algo más grande que tu: contacta con la naturaleza. Medita. Reza. Conecta con tu fuente, tu Dios particular. Expresa gratitud. Construye tu legado día a día.

Este artículo ha sido publicado en el número 188 de la revista: ¡Qué trabajos!

 

Acerca del autor

Voces e Imágenes Internas para escuchar y amar nuestro maravilloso cuerpo.

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