Aunque hagamos una lectura no literal del libro del Génesis y aceptemos que no se quiere hacer una descripción fundada de la realidad y que el texto tiene vocación pedagógica, se suele apreciar un alto nivel de contradicción entre este primer libro de la Biblia y la cosmovisión actual que propone la ciencia. Al mismo tiempo, algunos elementos clave de la narración nos sugieren que esta contradicción no es tan evidente.
En primer lugar, debemos considerar que la Biblia está integrada por un conjunto de textos escritos hace muchos siglos, en una determinada zona geográfica, con una realidad social y cultural concreta y con unos conocimientos “científicos”, si se puede siquiera hablar de ciencia, muy poco desarrollados. Por contra, la ciencia se ha ido construyendo durante muchos siglos hasta nuestros días, proporcionándonos la cosmovisión hoy ampliamente aceptada. Y seguirá desarrollándose. Aunque pensemos que ya lo sabemos todo, esta ilusión no es en absoluto cierta, a pesar de que el vertiginoso avance de la ciencia y la tecnología en nuestros tiempos y el fuerte impacto que producen en nuestras vidas nos lo puedan hacer pensar. Esto lo saben bien los científicos en sus respectivos campos de investigación.
Aunque en los últimos siglos se haya llegado a un amplio consenso por el que se asigna a la ciencia el papel de decirnos el “cómo” y a la Biblia el de explicarnos el “porqué” y el “para qué”, evitando así las confrontaciones históricas entre ciencia y teología, muchas personas siguen pensando que la Biblia contradice la cosmovisión que propone la ciencia. Además, hay quien utiliza esta contradicción para desacreditar aquellas tradiciones que consideran el Génesis como un libro sagrado e incluso la utilizan para defender la postura atea.
¿Por qué sucede esto? Desde nuestra óptica actual, no podemos descartar que al escribir la Biblia o elegir los libros que la componen se pretendiera construir un relato “científico”. La separación tan clara que desde hace algunos siglos tenemos entre la ciencia y otros tipos de conocimiento como la filosofía no existía en esas épocas. En mi opinión, allí se plasmaba todo el conocimiento disponible, sin discernir si era ciencia o no, intentando, eso sí, hacerlo comprensible a personas que eran mayoritariamente analfabetas. Con la propia evolución de la ciencia se empieza a ver que la Biblia, estática como es, contiene contradicciones o, cuanto menos, que no pretende ofrecer la descripción científica del mundo. Ha sido a posteriori que se han asignado los distintos papeles: la ciencia ocupándose del “cómo”, la Biblia ocupándose del “porqué” y el “para qué”.
Además, si se trata de textos de inspiración divina, ¿por qué dicha inspiración no se aproxima más a la realidad del mundo y la evolución que la ciencia nos va desvelando? Todo esto da argumentos a quienes ven contradicciones entre el Génesis y la ciencia. Solo si aceptamos que la finalidad de la Biblia es salvar al hombre, su alma, y no dar una descripción científica del mundo, podemos “reconciliarnos” con los textos bíblicos.
Por otro lado, si hacemos una lectura literal de la Biblia encontramos algunas afirmaciones que contradicen la cosmovisión que hoy propone la ciencia, así como otras que no encontramos la manera de explicar con los conocimientos científicos actuales, como podría ser el caso de algunos milagros. Quizá en estas afirmaciones no se encuentra una contradicción, sino simplemente acontece que la ciencia no ha llegado a la explicación satisfactoria de tales sucesos. Esto ha ocurrido así a lo largo de la historia: cuestiones que antes eran consideradas mágicas o milagrosas, con el desarrollo de la ciencia han podido ser explicadas de una forma racional sin necesidad de recurrir a una intervención trascendente. Quede claro que con ello no niego tal intervención divina, sino que ésta puede coexistir con una explicación científica del fenómeno.
Además, el propio Génesis contiene varios relatos sobre la creación que no terminan de encajar entre ellos. Aun así, una lectura “generosa” del primero de ellos (Ge 1,1-2,4), escrito con posterioridad a Génesis 2,4-3, nos hace pensar que en estos textos está presente la teoría la evolución de Darwin e incluso la teoría del Big Bang y la evolución posterior del universo. Veámoslo con un ejemplo.

Según la cosmología actual, 380.000 años después de su origen, en su incesante expansión, el universo adquirió un tamaño que permitió a los fotones separarse de la materia y escaparse, pasando de la oscuridad total a tener un universo luminoso. Aquí tenemos que reconocer el paralelismo entre este fenómeno descrito por los cosmólogos y la expresión “¡Que exista la luz!” del Génesis. (Continuará)
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Acerca del autor
Ingeniero de Telecomunicación, Máster en Física de Partículas y Cosmología, apasionado del diálogo interconviccional y del diálogo entre la ciencia y la fe.

Me llama mucho la atención el tema de la ciencia, la tecnología y las ideas que Dios ha puesto sobre cada persona para formar parte de una continua evolución de la sociedad moderna.
Llegim a la wikipedia que en cosmologia s’entén per Big Bang el principi de l’univers, en punt inicial, en el que es va formar la matèria, l’espai i el temps. Llegim en el Gènesi “Al principi, Déu va crear el cel i la terra.” Cal preguntar-se si el lèxic de la comunitat d’on sorgí l’escrit del Gènesi hi havia paraules específiques per referir-se als conceptes d’espai i matèria, tal com es conceptua actualment. Altrament podem suposar que amb la paraula “cel” es podria al•ludir al concepte “espai” i la paraula “terra” al de “matèria”. De fet, avui en dia, així ho fem per explicar-ho a un infant. Si fos així tindríem una coincidència entre la fe i la ciència.
Moltes gràcies per la teva interessant aportació. Es comú pensar que el concepte d’espai neix amb la geometria dels antics grecs, com Euclides, cap al 300 a.C. SI el Gènesi va estar escrit entre els anys 500 i 950 a.C. (com explico al vídeo de la segona part d’aquest article), certament, el concepte d’espai no era encara conegut. Però també es diu que els antics egipcis (3000 a.C.) són els que haurien transmés el conexement de la geometria als grecs. El debat està servit.
Buen día. La Biblia ni siquiera hace mención de la llamada teoría evolutiva ni de un Big Bang en primer lugar. Dos teorías que de hecho tienen poca base científica una por escases de registros fósiles y la segunda no puede ser probada por medios materiales.
Que dice el Génesis?
Cómo sucede en el caso de otras cosas que son mal representadas o mal entendidas, el primer capítulo de la Biblia merece por lo menos una audiencia imparcial. Cosa que no sería otorgada en una escuela, liceo o universidad. Lo que es necesario hacer es investigar con el fin de determinar si la narración armoniza con los hechos conocidos, no amoldarla de manera que encaje en alguna armazón teórica. También debe recordarse que el relato de Génesis no fue escrito para mostrar el cómo de la creación cómo tú afirmas. Más bien, informa progresivamente sobre acontecimientos abarcadores e importantes; describe las cosas que fueron formadas , el orden en que se dió forma a estas, y el espacio de tiempo, o día » , o extensión de tiempo, en que cada una apareció originalmente.
Al examinar el relato de Génesis, es útil tener presente que este aborda los asuntos desde el punto de vista de personas que estuvieran en la Tierra.
No desde el espacio cómo pretenden con la llamada teoría del Big Bang.
Describe los acontecimientos cómo los habrían visto observadores humanos si estos hubieran estado presentes.
Esto se puede notar por la manera cómo trata los acontecimientos del cuarto » día » de Génesis.
Allí se da una descripción del Sol y la Luna cómo grandes lumbreras en comparación con las estrellas.
Sin embargo una gran cantidad de estrellas ( billones) son mucho más inmensas que el Sol y la Luna es insignificante en comparación con ellas.
Pero no para un observador terrestre.
Por eso, cómo se ve desde la Tierra, el Sol parece ser una ‘ luz mayor que rige el día ‘, y la Luna una ‘ luz menor que domina la noche’. ( Génesis 1:14-18 ).
La primera parte del Génesis indica que la Tierra pudo haber existido por miles de millones de años antes del primer » día » de Génesis, aunque no dice por cuánto tiempo, sencillamente que ya existía, obviamente sin condiciones habitables.
Debía ser preparada para ello.
Ahora aquí se describe lo que era la condición de la Tierra precisamente antes que comenzara aquel primer » día «. Ahora bien, la tierra resultó sin forma y desierta y había oscuridad sobre la superficie de la profundidad acuosa ( relativo al agua ); y la fuerza activa de Dios ( espíritu, poder ) estaba moviéndose de un lado a otro sobre la superficie de las aguas «. ( Génesis 1: 2).
Seguirá…