Un negocio, un proyecto cultural, que ha encontrado la manera de sobrevivir a la presión turística de la gran ciudad.
La historia de los gegants –gigantes– en Cataluña tiene su origen en el siglo XIII, cuando esta imagen festiva empezó a verse en las celebraciones religiosas del inicio de la primavera, con el Corpus Christi. En el siglo XVI, los gegants se convirtieron en una imagen sin temática religiosa, tal como los conocemos ahora, pero, a pesar de esto, con el inicio de la Represión Borbónica, los ayuntamientos confiscaron las propiedades de los gremios y entre ellas los gegants. También se vetó su aparición en todos los actos públicos y religiosos.
Sin embargo, dado que la tradición de los gegants en Cataluña estaba, y está, muy arraigada, los gegants, poco a poco, volvieron a llenar las calles por iniciativa popular. De esta manera, y gracias a los obradores de los pueblos que no habían interrumpido la creación de estas obras, a escondidas, la tradición de los gegants se mantuvo firme en Cataluña.
Pasada la Represión Borbónica, en 1836, se inició una nueva ola de represión, pero esta vez contra la Iglesia Católica y protagonizada por la quema de iglesias. Como los gegants, en su inicio, habían estado vinculados a la Iglesia, en aquellos incendios también se perdió gran parte de estos enormes muñecos.
De esta forma, en 1838, nació El Ingenio, un obrador que arrancó con una propuesta distinta a cualquier otro obrador de gegants. Lo que diferenciaba El Ingenio del resto de obradores fue su revolucionaria propuesta de crear gegants a partir de moldes, consiguiendo elaborar un gegant de forma mucho más rápida y económica. Así pues, la nueva propuesta de producción de El Ingenio consiguió repoblar los gegants que se habían quemado durante los últimos años en Cataluña.
Mismo molde, diferente espíritu
En 2016 El Ingenio cerró sus puertas al jubilarse la nieta del fundador, pero dos años después, un hilo de esperanza volvió a iluminar este espacio emblemático del barrio gótico de Barcelona: Un equipo amante de los gegants, que estaba determinado y animado para seguir adelante con El Ingenio. Ahora, y después del reacondicionamiento que hizo el nuevo equipo, además de gegants y capgrossos, también confeccionan productos tradicionales, culturales y artesanales como juguetes de lata, miniaturas, máscaras o incluso souvenirs.
Joan Pozo
Trabaja en El Ingenio desde 2018, pero, desde pequeño, ya sabía que su vocación era acabar trabajando en el ámbito de los gegants. A los 7 años, ya se sabía todos los tipos de gegants que había en Cataluña y formaba parte de un grupo de geganters de Monistrol, su pueblo natal. Además, siempre que iba a Barcelona con su abuelo, éste le llevaba a ver los famosos gegants y capgrossos de El Ingenio. Ahora, está disfrutando como nadie de su trabajo.
Lucía Milara, Claudi Ripoll, Arnau Bozzo y Lucía Gómez
Artículo publicado en la revista 179, Grietas. Ya disponible en Amazon.
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