En el conflicto, a veces olvido quien soy…
Sé que SOY un ser con una parte visible fácilmente identificable con un cuerpo físico, con una realidad que compone el mundo que percibo y en el que me muevo, y con un espacio-tiempo en el que se suceden todas mis experiencias.
Sé que SOY el ser que reconozco que piensa mis pensamientos, el que les da una interpretación lingüística y racional que comprendo y el que reacciona a través de una serie de estados emocionales que reconozco como míos.
Sé que SOY un enigma, partes de mí que perciben los demás de las cuales yo no soy consciente, y parte de un inconsciente poderoso y sutil que controla mi vida y mis acciones.
Sé que sólo puedo expresar Quien SOY y la experiencia física que estoy viviendo a través de mi maravilloso cuerpo físico.
Somos seres vivos que, con el objetivo de preservar la vida y aumentar nuestra supervivencia, interactuamos constantemente con el entorno que nos rodea. Percibimos la realidad básicamente a través de nuestros cinco sentidos.
Principalmente vemos, oímos y sentimos.
Para la mayoría de personas, y de manera automática, cerca del 80% de la información que recibimos, es a través de la vista. Sin darnos cuenta, seleccionamos las imágenes que nos agradan y rechazamos otras por motivos que escapan a nuestra consciencia.
Hay muchas maneras de comunicarnos con el entorno y todas provienen de nuestra capacidad para escuchar. El oído sirve para oír, distribuye la información por todo el cuerpo y se asegura de que ésta llegue a su destino. La escucha interna es lo que llamamos autoescucha o autoconciencia. La voz sólo puede reproducir aquello que el oído percibe y, en ocasiones, sorprende la capacidad que tiene el oído para cerrarse y no escuchar ciertas frecuencias. Dicho de otro modo: sólo captamos el sonido que queremos oír.
El poder sanador del tacto es fácil y sencillo. Nuestras percepciones sensitivas se reducen a la percepción de sólo dos estímulos: presión y temperatura. El tacto nos reconoce y nos identifica, llena vacíos y utiliza el hemisferio derecho del cerebro, el que nos une y da Paz Interior.
El cerebro recibe e interpreta la información y responde a través de la actuación íntima y conjunta entre los sistemas nervioso y muscular. Nada importante pasa sin que los músculos se enteren, y esa información se recuerda toda la vida.
Sé que soy un enigma, partes de mi que perciben los demás, de las cuales yo no soy consciente
En el conflicto, a veces, olvido quien soy…
Cierra los ojos y siente tu respiración… Con la respiración es fácil observar el movimiento interno del cuerpo, el trabajo coordinado que realizan los músculos de todo el cuerpo y como reaccionan en cada fase de la respiración: la tensión de las fosas nasales… el movimiento torácico y abdominal… tus curvas fisiológicas… la parte frontal… la espalda… derecha… izquierda…
Observa como este movimiento es consciencia, como te proporciona información acerca de tu propia identidad interior y de tu realidad exterior. Cada respiración tiene personalidad propia. Cada respiración nos informa de nuestra postura y de nuestras individualidades.
Aquí y ahora puedes optar por respirar… y estar en paz.
Acerca del autor
Voces e Imágenes Internas para escuchar y amar nuestro maravilloso cuerpo.
