Hace pocos días una amiga vasca me decía por whatsapp su alegría por la disolución de ETA. Y añadía: «Los discursos que se han hecho y las formas tienen bastantes lagunas y queda por hacer mucho camino. Pero sin duda, todos los pequeños esfuerzos hacia la fraternidad seguro que han dado un empujón para llegar a esto». Y me consta, que ella y muchos han dado y dan estos empujones en la vida cotidiana hacia la paz y la reconciliación.

Cada vez más soy consciente de que la realidad es poliédrica, que hay muchas perspectivas para observar los acontecimientos y que, cuanto más pueda conocer ópticas diversas de la misma cuestión, más rica será mi panorámica, más amplios serán mis horizontes y más fundamentado será mi posicionamiento, aun cuando no pueda alcanzar una visión completa.

Por eso me gusta leer, mirar o escuchar medios diferentes, y aún más, me gusta sentir las personas de cada lugar, para entender las circunstancias de los hombres y mujeres, como yo, que se encuentran en medio de situaciones complejas que degeneran a veces en violencia, armas, muertos.

Últimamente he oído voces y vivencias de conocidos para mí, pero «anónimos», diríamos, porque podrían ser uno cualquiera. Me fío plenamente de su testimonio desde Colombia, Irlanda del Norte, Camerún… País Vasco. Han impactado en mi ánimo, generando un embrollo de sentimientos y emociones que estalla al final en un grito: ¡ansia de paz!

Esto es lo que consigo destilar en mi interior y lo que percibo que late en estos pueblos, en cada persona… Con muchos matices, sin duda: reconciliación, memoria, pasar página, justicia, justicia restaurativa, perdón, pagar deudas… ¡Qué reto tan grande! Casi me angustia… por eso es «ansia», anhelo, necesidad imperiosa… de PAU.

No sé cómo lo tenemos que hacer, pero estoy convencida de que estamos abocados a ello, a construir nuevas civilizaciones de paz, en la diversidad, respeto y riqueza de posiciones diferentes. Yo no sé proyectar procesos de consolidación de la paz, no está a mi alcance. Sólo he hecho la prueba de tejer relaciones fraternas, he conocido muchos ejemplos y he visto cómo cambian las cosas… Con esperanza renovada, me pongo. ¿Y tú?

Acerca del autor

Ciutat Nova es una parte de mí. Soy licenciada en Filología Hispánica y con formación en periodismo: un tándem ideal para una amante de las lenguas, las palabras y la comunicación. Media vida en Valencia, donde he nacido, y media vida en Cataluña: otro buen tándem…

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