Los días más cortos, las noches más largas, las temperaturas descienden en las frías noches de invierno, el cuerpo se cansa más rápido, tenemos menos defensas, aumentan las infecciones. ¿Constipado o confundido? pregunta la Medicina Tradicional China donde el invierno representa el agua, los riñones, la vejiga, las orejas, los huesos, el pánico, el miedo, el frío, el color negro, el sabor salado y la latitud Norte.
Cada invierno es el recuerdo de todos los inviernos que hemos vivido. Ya no nos sentamos las frías, largas y negras noches de invierno alrededor del fuego a contar historias. Yo sí lo he vivido, de pequeña, cuando íbamos al pueblo de mi abuela. Hacía mucho frío todo el día pero no lo notábamos porque corríamos por las calles y por el campo. La noche llegaba pronto y a veces nos quedábamos sin luz, a solas con las velas y el cálido fuego del hogar donde jugábamos, los mayores contaban historias y todos cantábamos canciones.
Abrígate, ponte cómodo y permíteme que te cuente un cuento como antaño: al calor del hogar.
Una fría y negra noche de invierno Miedo vagaba asustado por el camino del Norte. Dos Orejas que vigilaban el camino le oyeron quejarse y avisaron a los dos enormes guardianes del foso de las emociones, a los que todos llamaban Riñones, para que le dejaran entrar por la majestuosa puerta que ellos custodiaban.
Todos sabemos que las emociones son grandes cuentistas y Miedo estaba tan agradecido de ser acogido que empezó a contar historias de miedo y de terror, las únicas que conocía, a todo el que quisiera oírlas. Pronto se hizo muy conocido entre las células. Llegaban de todas partes para oír sus historias y, a las que no podían viajar, el Agua se las llevaba a través de la linfa y la sangre salada. Todas querían oír sus historias, se repetían tanto y las contaba con tanta emoción, que al poco tiempo, se creó una gran confusión. Células grandes, pequeñas, jóvenes y adultas, de las Orejas, la Vejiga, los Huesos o los Riñones, todas se encerraban y miraban debajo de la cama antes de irse a dormir para asegurarse de que no hubiera fantasmas. Las defensas protegían de virus nauseabundos y de fantasmas que no existían poco tiempo atrás: la soledad, la tristeza y el aislamiento.
De casa en casa, Miedo llegó un día al espacio del Corazón Sagrado, un cálido y acogedor fuego donde habitaban el Amor y su compañera la Paz. Miedo empezó a contar historias en este lugar donde la luz disipaba las sombras y el fuego ahuyentaba los fantasmas. Y cómo era un hogar muy acogedor, a todas las células les gustaba pasarse un ratito cada día y así fue como poco a poco todas pudieron distinguir que era un fantasma y que era realidad. Todo volvió a la normalidad, las defensas pudieron dedicarse a atacar a enemigos reales y Miedo encontró su sitio: avisar de la necesidad de tomar medidas preventivas como mantener la distancia de seguridad, lavarse bien las manos o hacer un uso correcto de las mascarillas en todos los encuentros sociales.
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Voces e Imágenes Internas para escuchar y amar nuestro maravilloso cuerpo.
