En el mundo de las incertidumbres, a menudo las soluciones son falsas soluciones. Espejismos que deslumbran. Pueden resultar más útiles llaves que abran horizontes, que nos propongan nuevas vías por las que transitar en situaciones desconocidas.

 

FELIZ AÑO NUEVO

El verano pasado, se intuía un otoño más bien soso. Un nuevo curso, un nuevo año y, ya se sabe: después de un día viene otro y después de un año también. El frío era todavía bien vivo cuando, deambulando por casa, encontré el manojo de llaves de la cómoda. ¡Vaya! ¡Cuántos años hace que me propongo marcarlas para saber qué llave corresponde a cada cajón! A ver si esta será la definitiva… Empiezo a probar llaves. Esta no, esta tampoco, ¡mírala, es esta! Se abre un cajón: fundas de gafas antiguas, listas de ingredientes para hacer ratafía y postales con deseos de un feliz año nuevo. Nada que valga demasiado la pena, pero los deseos de un buen año, me llevan a pensar en el año anterior. Mejorarlo parece fácil; pero, y éste? ¿será un año más? ¿un poco mejor? ¿un poco peor?

Alguna cosa inesperada interrumpe mi intención de ponerme con el rompecabezas de las llaves. El manojo queda olvidado en el cesto de siempre. Los aromas de una pronta primavera me traen la respuesta acerca de cómo será el año: muy diferente. Una imprevista, o no; pero en todo caso, inesperada pandemia mundial, lo ha puesto todo patas arriba en pocas semanas.

MÁS LLAVES

Confinado en casa días y más días. Pasillo arriba, pasillo abajo. En uno de estos circuitos, la mirada se me va al cesto de las llaves. ¿Y si continuase el trabajo que había empezado? Sería una manera más de pasar el rato y, al mismo tiempo, huir de pantallas y pantallitas. Tomo de nuevo el llavero y me acerco a la cómoda. El ritual de pruebas de encajar llave y cerradura se alarga y, cada vez más, parece el juego del gato y el ratón. Ley de Murphy, falta de memoria, distracciones… ¡Esta se resiste! Pero, aunque sea refunfuñando le encontraré su cerradura. ¡Por fin! ¡Ya era hora! El cajón contiene la colección de revistas monográficas de Ciutat Nova de los últimos años. ¡Mira por donde! Ni me acordaba que estaban aquí. Aprovecho para hojearlas un rato, leer lo que me llama la atención. Quizás, encuentre las respuestas que hace semanas busco. O quizás no…

TRES LLAVES

Cojo el montón desordenado de revistas con la intención de poner un poco de orden. Me siento en el sofá y aprovecho para pararme a leer un rato. No encuentro respuestas y, aún menos, soluciones, pero me sorprende ver que, en este tiempo de crisis, Ciutat Nova ofrece tres novedades, que me aparecen como tres llaves de interpretación y acompañamiento para estos caminos que se han convertido en más inciertos que nunca. Las tres llaves son tres secciones nuevas, estrenadas esta primavera y que prometen acompañarnos a lo largo de los próximos números. Son estas:

  • ¡De sobremesa! Un espacio amable de diálogo entre personas muy diversas. La juventud de Deba-t y colaboradores de la revista, compartiendo ideas sobre diferentes temes. Una llave que abre la puerta a la necesidad de poner en juego la inteligencia colectiva para encontrar en la diversidad compartida, aquellos caminos que nos permitan avanzar, mejorar, progresar en medio de la incertidumbre.
  • La agenda. Una sección dedicada a interpretar las distintas temáticas de cada número de la revista, bajo el prisma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) . Una segunda llave que abre el camino a descubrir cómo de importante es, especialmente en épocas de crisis, tener unos objetivos ampliamente compartidos, implicarse y caminar juntos para alcanzarlos.
  • Diálogos desde dentro. Un juego a dos, entre Lucas Cerviño y Jordi Rodríguez, a la búsqueda de la dimensión espiritual de la persona en los distintos ámbitos de la vida. Imprescindible esta tercera llave que pone en marcha el motor de la espiritualidad que empuja a la acción comprometida y a la búsqueda de sentido.

CAJÓN ABIERTO

Revistas bien ordenadas. Las pongo de nuevo en su cajón. Y lo dejo sin cerrar… Quizás por si vuelvo a hacerme un lío con las llaves, pero sobre todo para tener a mano estas llaves de interpretación y acompañamiento de lo que estamos viviendo. Ahora el verano aún está bien vivo, llegará el otoño y nadie es capaz de predecir, en estos momentos, cuáles serán las circunstancias que nos iremos encontrando por el camino. Por esto, quiero tener bien a mano herramientas, éstas y otras, que me ayuden a abrir puertas, a descubrir nuevas vías, a encontrar mis propias respuestas y a actuar en consecuencia, colaborando a encontrar nuevas maneras de vivir y de convivir en medio de una fragmentación que puede provocar más sufrimiento y dolor.

¡Ah! Mientras el cajón está aún entreabierto, aprovecho para copiar en un papel la dirección web de Ciutat Nova, porqué también allí, durante el verano y siempre, iré encontrando nuevas propuestas, nuevas llaves, nuevas herramientas para tratar de poner orden en el embrollo que nos envuelve y, allí, en medio del lío, atar cabos y encontrar un poco de luz para compartir. Además, quién sabe no están preparando más novedades…

Francesc Brunés
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