Así como la naturaleza tiene sus estaciones, así el cuerpo tiene su ritmo, sus ciclos y sus tiempos.

Desde la primera célula, en el momento de la fecundación, somos un cuerpo vibratorio, pulsante rítmicamente con movimientos de contracción y expansión.

El ritmo es la motivación que nos mueve en nuestro día a día, segundo a segundo, en el conjunto de nuestra vida, y todos vibramos a diferente ritmo con una melodía que nos identifica y personaliza.

El ritmo se oye: El oído humano empieza su formación en la quinta semana del desarrollo embrionario.

Hay una gran sintonía entre nuestra habilidad de escuchar y la de hablar, lo que nos permite, por ejemplo, dar una respuesta a necesidades sociales y emocionales, o en tiempos lejanos permitió el desarrollo de la música que forma parte de la historia más remota del hombre.

Alfred A. Tomatis (1920-2001), otorrinolaringólogo francés, psicólogo, investigador, escritor e inventor, estudió las relaciones existentes entre la voz, el cerebro y el oído. Creó un método para el tratamiento de los problemas de audición y lenguaje. Desarrolló un curioso método de ayuda para las embarazadas, de especial utilidad en partos difíciles, al descubrir que las vibraciones de la voz materna son propagadas a través de su columna vertebral y llegan hasta el feto que las percibe y reconoce.

El ritmo se siente: Nuestro ritmo interior pertenece a nuestra realidad sin forma. La de nuestros pensamientos, emociones, intuiciones, recuerdos, la que dirige y controla nuestras vidas desde la sombra, la que no se ve pero que sin ella no somos nada.

El ritmo se relaciona: sin los otros, ninguno de nosotros sería como es. Los otros son importantes en cuanto desean cosas diferentes a nosotros y actúan de acuerdo con sus deseos. Nos apoyan y vibramos al unísono, nos juntamos para formar acordes armónicos o vamos cada uno por su lado.


Construye relaciones personales con las cuales puedas interpretar tus creaciones


Las diferencias con los otros nos permiten salir de nuestro monólogo interior y entrar en el diálogo. Tomar contacto con nuevas opciones nos sirve para reiterarnos en nuestra posición ya conocida, o bien nos sirven de estímulo para el cambio.

Cierra los ojos y respira. Siente el ritmo de tu corazón… el ritmo de tu respiración… Siente tu Paz Interior como un espacio silencioso y tranquilo donde puedes acudir siempre que lo necesites… Respira… Crea en tu vida música armoniosa y motivadora; crea melodías para orquesta sinfónica y después construye fantásticas relaciones personales con las que puedas interpretar tus creaciones…

Respira satisfecho mientras la armonía llena tu vida.

Artículo publicado en la revista 177 –  Somos música. Disponible en la Tienda CN y también en Amazon

 

Montse Bravo
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